Galería gráfica del Besamanos a Mª Stma de la Encarnación y a la Virgen de Fátima

Ambas estuvieron expuestas ante sus fieles. Encarnación por la bendición de su nueva corona y Fátima por la bendición de la imagen tras su restauración y reposición al culto

El pasado domingo, 6 de octubre, la Agrupación Parroquial de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima y María Santísima de la Encarnación celebró dos efemérides muy importantes, ya que tras unos meses de restauración se reponía al culto a la titular gloriosa de la iglesia, la Virgen de Fátima y, a su vez, se celebraba la bendición de la nueva corona de la Virgen de la Encarnación, obra cedida por la familia Hidalgo Jiménez. 

En primer lugar, la restauración de la peana de la Virgen de Fátima se ha llevado a cabo en los talleres de Arte&Restauración. Como cita textualmente esta empresa en su página de Facebook, las tareas llevadas a cabo han sido las siguientes: «Fijación y adecuación de la peana, tras haber sufrido daños durante su última salida procesional. Para ello se ha eliminado todo el peso excesivo que presentaba, tanto la peana como el sistema de anclaje al paso procesional. La elección de los materiales para esta intervención se ha basado en las necesidades estructurales requeridas por la imagen, con el objetivo de evitar los movimientos y tensiones generados durante su manipulación y uso devocional. Y por último se han sustituido los diferentes elementos metálicos inadecuados.»

En segundo lugar se bendecía la corona regalada por la Familia Hidalgo Jiménez a la Virgen de la Encarnación. Esta magnífica y bellísima corona realizada por el sevillano Jesús Iglesias. La misma, que luce 12 estrellas como las 12 tribus de Israel o como los 12 apóstoles  – según marcan los cánones catequéticos de la Iglesia -, deja entrever, entre pedrería preciosa, en el centro, las palabras «Sine Labe Concepta» que significa «Simpecado Concebida», otro signo más catequético. En su canasto se pueden ver angelitos y completándolo imperiales que recogen entre destellos de ráfagas una orbe, simulando a la terrenal, destacando en el centro un diamante azul, como símbolo del centro de nuestro mundo. En la finalización de sus estrellas también posee pedrería preciosa. Una corona digna de ver y observar con detenimiento. Como peculiaridad en el acto, la Virgen presentaba el manto bordado de camarín de la Virgen de los Dolores, de la Hermandad Servita, en servicio de préstamo por la misma.

Fotos: Arte&Restauración (Perfil oficial de Facebook)

En este acto estuvo nuestro compañero fotográfico Pablo Ruiz para plasmar en imágenes estas instantáneas:

 

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