FUENTES DE ANDALUCÍA SE ENCOMIENDA AL SEÑOR DE LA SALUD

El crucificado presidió el pasado viernes 23 de octubre un Vía Crucis de rogativas
Antonio Márquez | Fuentes de Andalucía

En estos días en los que la pandemia está azotando con especial crudeza a la localidad de Fuentes de Andalucía, esta se ha encomendado a la protección del Santísimo Cristo de la Salud. La imagen, que goza de una especial devoción entre los fontaniegos, presidió el pasado viernes 23 de octubre un Vía Crucis extraordinario de rogativas en la iglesia parroquial Santa María la Blanca. A tales efectos, el Señor fue entronizado en un altar extraordinario en el retablo mayor del templo.

Un acto lleno de solemnidad que viene a perpetuar una tradición de siglos, pues desde tiempo inmemorial el pueblo de Fuentes ha pedido la intercesión del Señor de la Salud ante algún mal o calamidad. Periodos de sequía o epidemias por peste, cólera o fiebre amarilla han sido los motivos por los que esta imagen ha recibido algún tipo de culto extraordinario. Estos podían ser tanto de carácter interno, como quinarios o novenas, como procesiones de rogativas; siempre buscando el cese de la situación que los propiciaba.

El origen de la devoción al Santísimo Cristo de la Salud posee el halo de misterio propio de aquello que se entremezcla entre la historia y la leyenda. Desde los albores del siglo XVII se ha trasmitido una tradición de generación en generación que sitúa el origen de esta imagen en una mujer: la beata Juana de Cristo. Esta religiosa, que había consagrado su vida al Señor incluso antes de tomar los hábitos mercedarios, se encontraba orando ante un pequeño crucificado de marfil, propiedad de su familia, cuando escuchó una voz que le dijo: “Hazme grande y seré la salud de este pueblo”. Ante este hecho, Juana no pudo hacer otra cosa que complacer dicha petición, por lo que encargó la ejecución de un crucificado de tamaño natural a un carpintero de la vecina localidad de Marchena.

Desde su llegada a Fuentes, la imagen suscitó la devoción entre sus vecinos, perpetuándose la misma hasta nuestros días. En la actualidad, tanto el primitivo crucificado de marfil como la talla de tamaño natural, reciben culto en la iglesia parroquial Santa María la Blanca, donde cada día reciben la visita y la oración de todos sus fieles y devotos

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