Entrevista a D. Ramón Valdivia: «El nombramiento como canónigo se debe a una “gracia” concedida por el Sr. Arzobispo»

El Cuartelillo de El Pespunte ha entrevistado a D. Ramón Darío Valdivia, recién nombrado canónigo de la Catedral de Sevilla

D. Ramón Valdivia, nace en Osuna (Sevilla) en 1974. Licenciado en Derecho en 1997, es ordenado sacerdote en septiembre de 2003 siendo designado Vicario Parroquial en la Iglesia de Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Espínola de La Motilla (Dos Hermanas). Posteriormente, se traslada a Roma donde se doctora en Filosofía por la Universidad Pontificia Lateranense en 2008. Párroco en Mairena del Alcor desde el 23 de mayo de 2009 hasta el 22 de Julio de 2010. Fue Vicerrector del Seminario y, desde 2015, Párroco de San Roque. Actualmente también es Profesor de Filosofía en la Facultad de Teología “San Isidoro de Sevilla” y en la Fundación CEU- Cardenal Spínola (Bormujos)

  • Antes de comenzar, ¿cómo se encuentra tras el confinamiento? ¿Cómo ha afrontado usted en su Parroquia?

Gracias a Dios me encuentro muy bien. Durante el confinamiento he tenido tiempo para muchas cosas que normalmente no puedo hacer relajadamente: sobre todo rezar, leer con detenimiento algunos trabajos, escuchar algo de música, etc. Es verdad que el Templo estuvo cerrado, pero no así la Iglesia. El párroco celebró todos los días la Misa, de la que iba mandando la homilía, vía WhatsApp, a los feligreses que lo pedían. Abrimos también para atender Cáritas, y mediante el teléfono tanto el vicario parroquial como un servidor, atendimos lo que pudimos. Gracias a San Roque, no hubo demasiados casos de enfermos y fallecidos. De los que tengamos noticia, sólo dos casos.

  • ¿En qué ha innovado usted que antes no se creía/veía capaz de innovar en este confinamiento?

Como dice en la presentación de la entrevista, doy clases tanto en la Facultad de Teología como en el CEU. El confinamiento supuso un reto apasionante que, creo pudimos superar como muchos profesores a través de muchísimas reuniones virtuales, correos electrónicos a horas intempestivas, creación de documentos virtuales, sesiones síncronas con los alumnos. Para la mayoría esto ha supuesto el aprendizaje de un lenguaje “arcano”, que poco a poco se fueron descifrando. Esto es un desafío para una nueva generación en la que la presencia física parece que se va deteriorando ante el avance de un mundo virtual, que tiene implicaciones filosóficas muy interesantes, algunas de ellas positivas, y otras, como todo, muy mejorables.

  • Para el que aún no sepa la definición o la función, ¿qué es ser canónigo de la Catedral de Sevilla y a qué se debe su cometido?

El nombramiento como canónigo se debe exclusivamente a una “gracia” concedida por el Sr. Arzobispo. Antiguamente había oposiciones, hoy ya no es así. La función u oficio consiste en la celebración diaria del oficio sacerdotal en la Catedral, la oración de la Iglesia y la celebración de la Eucaristía, junto al Cabildo Catedral, que es un colegio de sacerdotes llamados para este ministerio. También se atiende el cuidado pastoral del Templo Madre de la Archidiócesis, así como el cuidado y atención a su patrimonio religioso y cultural.

  • ¿Digamos que es “la mano derecha” o “confidente cercano” del Arzobispo de Sevilla?

Bueno, yo no lo diría así. El Sr. Arzobispo me pidió que le ayudara en algunas tareas, hice lo que pude y ha considerado ahora que puedo servir en esta misión, que acojo con expectación y alegría, sobre todo porque voy a reencontrarme diariamente con muchos de los que fueron mis compañeros de seminario. Eso supone un aliciente.

  • Con este nombramiento, ¿abandona usted su Parroquia actual o lo compagina?

No, gracias a Dios, estoy muy contento en la Parroquia de san Roque. La Catedral, la Parroquia y la labor docente e investigadora parece que son compatibles, más o menos. No conozco todavía la rica vida litúrgica que supone la Catedral, pero desde luego, para mí, la vida sacerdotal pastoral y docente son perfectamente complementarias.

  • ¿Conoce usted algún antecedente ursaonense canónigo de la Catedral de Sevilla?

En nuestra generación, Mons. Amigo nombró Canónigo penitenciario al actual Obispo de Jerez, Mons. Mazuelos Pérez, y posteriormente al que fuera el Secretario General y Canciller del Arzobispado, D. Carlos Manuel González Santillana. Anteriormente, otros sacerdotes que desarrollaron su labor pastoral en nuestra villa, también fueron nombrados para el Cabildo Catedral. Y de alguna manera, también existe en la memoria el insigne músico “Maestro Lobo”, Alonso Lobo de Borja, seise y maestro de capilla de la Catedral.

  • ¿Qué tienen los frutos religiosos de Osuna que tan lejos llegan sus vecinos (D. José Mazuelos, D. Carlos González, usted mismo…)?

Lo de llegar lejos o cerca implica un lenguaje poco apropiado para la expresar la misión pastoral que Jesús nos encomendó. En cada lugar se realiza el Misterio Pascual que es el centro de la fe. Si no se concibiera con esa percepción, por ejemplo, todo tendería a una búsqueda de los centros de poder. Estoy convencido que la vocación sacerdotal de D. José Mazuelos o D. Carlos González a los que cita, no se comprendería sin la abnegada entrega de D. Mariano Pizarro. Yo no me concebiría con mi personalidad sin la memoria de D. Desiderio o, por ejemplo, la del P. Jurado. Y, por ejemplo, tan importante es mi misión en San Roque, en la Facultad de Teología o la Catedral, como la labor que está desarrollando D. José Luís López Reyes en Marinaleda o en el Rubio, que recibió también el ejemplo de otros sacerdotes que estuvieron sirviendo en Osuna, como D. Manuel Sánchez Heredia, D. Luis Rebolo o D. Juan Dorado.

  • ¿Qué piensa del paso de Monseñor Asenjo y D. Santiago Gómez por la Archidiócesis de Sevilla?

Piense Vd. que cada Arzobispo u Obispo tiene su temperamento, carácter y carisma. Todos vienen llamados por la Santa Sede a trabajar con empeño y tesón en la viña del Señor. Creo que somos muy afortunados porque hemos recibido de nuestros pastores un ejemplo de dedicación y entrega total. Así como de Mons. Amigo recibí la ordenación sacerdotal y la misión de estudiar en Roma, de Mons. Asenjo recibí el encargo inmerecido de atender una parcela importantísima como es el Seminario, la dirección del Centro de Estudios Teológicos (hoy Facultad de Teología “San Isidoro”), la formación del Diaconado Permanente, etc. ¿Qué opinión cree que puedo tener de quien confía más en mí que yo mismo? Pues la de un agradecimiento muy grande, porque esos desafíos me han hecho crecer como persona, como sacerdote.

  • Y de cara al futuro cercano, ¿qué pasará en octubre, qué nuevo Arzobispo desea para esta Archidiócesis tan mariana y cofradiera?

En primer lugar, el Sr. Arzobispo no presenta la carta de dimisión hasta octubre. Luego la Santa Sede se reserva la posibilidad de la sustitución cuando crea conveniente. Así que cualquier especulación me parece un tema banal. Lo importante es el día a día. No obstante, mirando al futuro, deseo y le pido al Señor que nos conceda lo que rezo cada jueves en la Exposición del Santísimo: que nos conceda pastores según Su corazón. No es poca cosa…

  • Viene usted de Parroquias importantes como la de Valme, Mairena, Vicerrector del Seminario, Párroco de San Roque… un currículum amplio que lo continúa este cargo en la Catedral de Sevilla, ¿a qué aspira D. Ramón Valdivia?

¡A ser santo! Todo esto no serviría absolutamente de nada, si al final fuera una fachada que reconociera la gente, pero no mi corazón y el Amor de Dios. La conciencia personal, como diría San John Henry Newman, y el mismo Dios, tantas veces me señalan mi vulnerabilidad, pero al mismo tiempo, me consuela que Su misericordia es eterna…

  • ¿Cómo ve usted la actualidad con los ejemplos de La Roda de Andalucía o las pegatinas en las caras de algunos azulejos de Vírgenes?

Me parece que mi generación, que no ha conocido otra cosa que la democracia, puede perder el horizonte grande y hermoso que heredamos de nuestros padres: el deseo de una convivencia pacífica y de respeto de la alteridad. No creo que sea una mera falta de respeto, achacable a la ingenua falta de educación, sino que tiene la intencionalidad de ofender y minusvalorar la opción religiosa. La respuesta cristiana a estos acontecimientos se encuentra en los labios de Jesucristo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

  • ¿Es contraproducente los hechos contra el racismo y las estatuas que están destruyendo en América para usted que es experto en Fray Bartolomé de las Casas?

Este es un tema muy importante porque tiene que ver con nuestra identidad. Nuestra cultura no puede autoafirmarse continuamente, declarando con los criterios actuales lo que fueron complejos procesos históricos. Cada generación vive dentro de unas coordenadas que no pueden estar sometidas continuamente a una revisión, porque de lo contrario lo único que pervive el molde en el que el poder de turno quiera educar a su generación, que necesariamente será beligerante contra la anterior. Respetar una tradición secular, además, nos permite aprender de la historia, para no repetir los errores u horrores que hayamos cometido los hombres. Ya saben: El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra… Lo dijo Alguien, ¿no?

  • ¿Echa Vd. de menos Osuna?

Mucho. Cada vez que voy, que tengo que reconocer que es menos de lo que me gustaría, cuando en la carretera oteo en el horizonte la Colegiata, me digo: Ya estoy en casa… Sin embargo, no suelo dejar demasiado juego a la melancolía, pues me debo a la misión que me han entregado y soy feliz así.

  • ¿Qué día de la Semana Santa echa más de menos?

Cada día tiene su sabor peculiar. En Osuna recuerdo muchas experiencias preciosas de mi niñez, como cuando me despertaban mis padres para ir de madrugada a la procesión de la Virgen de los Dolores, y otros momentos muy bellos. Sin embargo, la celebración del Triduo Pascual transformó literalmente mi vida. Soy lo que soy por esos tres días en los que se conmemora la Redención. Soy hijo de Dios porque Jesucristo “compró” mi vida con su sangre. Es lo más hermoso de nuestra fe.

  • Y para finalizar, algo que quieras comentar a los lectores de El Cuartelillo

Quisiera dar las gracias a todos los que, de tantas formas, me ayudaron a ser quien soy, un servidor en la viña del Señor. Por supuesto a mi familia, a mis amigos, a los profesores que tuve, a mis sacerdotes y catequistas, etc.

Ya saben donde estoy, de manera que, en la medida que pueda servirles, sería un honor.

Agradecemos enormemente la colaboración de D. Ramón Valdivia y su disposición desinteresada por responder esta entrevista en tiempo récord. Seguimos rezando por usted, haga usted lo mismo por nosotros.

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