Entonces, ¿tú quién eres?

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Los neurólogos saben que el cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Sencillamente cree lo que le cuentas. Si muerdes un trozo de limón o si te imaginas que lo muerdes, se produce la misma salivación. Te sientes igual de mal ante un conflicto real o uno imaginario. Por eso, cuida lo que dices de ti mismo, porque tu cerebro lo va a creer. Henry Ford afirmaba: “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.

¿Y tú, quién eres? Es realmente importante ponerle nombre a tus creencias de identidad. “Yo soy luchador”, “soy trabajador”, “me gustan los retos”… todas esas creencias te hacen fuerte y te ayudan a encarar los desafíos diarios, que no son pocos. Pero existen otras creencias dentro de ti que no te ayudan en absoluto: “Soy mal estudiante”, “soy hipocondríaco”, “siempre he sido gordo”… esas creencias no son útiles. ¿Por qué les das permiso para que te condicionen? Si quieres modificar esos pensamientos y no sabes cómo, te doy 3 consejos probados:

  1. Cambia el lenguaje.

El lenguaje es performativo, es decir, condiciona la realización de una acción transformadora. Por ejemplo, deja de decir “estoy menos afectado” y comienza a decir “me encuentro cada día un poco mejor”. ¡Tu cerebro te lo agradecerá haciéndote sentir bien!

  1. Destroza la estaca.

Si aún no conoces el cuento del elefante y la estaca te lo cuento brevemente. Un enorme elefante de circo está sujeto a una ridícula estaca clavada en el suelo. ¿Por qué no se escapa? Porque cuando lo ataron la primera vez era aún muy pequeño y no tuvo fuerzas para soltarse. Lo intentó una y otra vez, hasta que llegó un día en el que se dijo a sí mismo: “no puedo; es imposible”. Y ya no lo intentó más. Pues bien, dentro de ti hay creencias negativas que te están condicionando desde hace 15 o 20 años… pero son igual de ridículas que la estaca del elefante. Ya es hora de destrozar la estaca, ¿no te parece?

  1. Crea nuevas afirmaciones.

Haz nuevas afirmaciones y repítelas al acostarte y al levantarte. Ellas crearán la atmósfera interior que necesitas para aumentar la confianza en ti mismo y entregarte al 100%. Di, “estoy comprometido con mi familia” o “soy capaz de llevar mi negocio al siguiente nivel” y da un salto de la cama. Muhammad Ali decía: “Es la repetición de afirmaciones lo que conduce a la creencia. Y una vez que la creencia se convierte en una convicción profunda, las cosas comienzan a suceder”.

En efecto, el cerebro no tiene sentido del humor. Si va a creer lo que dices de ti mismo, entonces hazte un favor: quiérete mucho.

Luis Rebolo

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