Del beso en la mano a la mirada dolorida

Artículo y fotos de Curro Pérez

En el año 1976 la vida de las hermandades dejaba mucho que desear, ¿rutina, cansancio…? Había un agotamiento general en nuestra sociedad, necesitábamos cambios. Nuestra Hermandad no era una excepción, de septenario habíamos quedado en triduo, los cultos de septiembre no existían y la cuota de hermanos estaba bajo mínimos.

Por primera vez nos sometimos a las Normas Diocesanas y ante la ausencia de Junta de Gobierno se convocan elecciones, votándose y elegida en noviembre de 1975, ratificándola el Arzobispado en febrero de 1976.

Junto al nuevo Hermano Mayor, Francisco Domínguez Calle, una junta mixta entre el pasado y el presente, pronto fuimos los jóvenes los que reivindicamos cambios: pequeños arreglos patrimoniales, normas más ordenadas en la forma de gestionar la Hermandad, normas de estética en cuanto a las túnicas, procesión del Viernes Santo, etc… y lo más importante: comenzamos a animar a otros jóvenes a hacerse hermanos a colaborar más, a asistir a los cultos a vincularnos a los asuntos de la Parroquia, cuya dirección desde hacía pocos años venía dirigiendo y armonizando magníficamente nuestro párroco y Director Espiritual don Mariano Pizarro Luengo.

Foto realizada por Curro Pérez en uno de los cultos a la Virgen de los Dolores antes de la existencia del Covid-19

Y aquello comenzó a dar sus frutos, aunque más lentamente de lo que deseábamos, en unas de estas reuniones y después de la Cuaresma se propuso recuperar el culto a Nuestra Madre y Sra. de los Dolores el 15 de septiembre y así se aprobó.

Ese año aún no hubo besamanos, pero sí se celebró una Eucaristía en su capilla que celebró nuestro Director Espiritual, don Mariano Pizarro Luengo a las 20,30 horas del miércoles 15 de septiembre de 1976. Con posterioridad ya consolidado, seguimos celebrando el besamanos, instaurándose definitivamente en su Capilla Sacramental y recogiéndose en nuestras reglas, que para dar más realce al culto en honor de Ntra. Madre y facilitar la mayor asistencia posible de hermanos y devotos, la fecha de celebración fuese el fin de semana (sábado y domingo) más próximo al 15 de septiembre, cómo viene haciendo desde entonces.

Foto realizada por Curro Pérez en uno de los cultos a la Virgen de los Dolores antes de la existencia del Covid-19

Desgraciadamente por imperativos de esta lamentable pandemia del Coronavirus, nos ha hecho cambiar nuestras vidas y nuestras actividades de todo tipo, quién se iba a imaginar el año pasado por estas fechas que la salida extraordinaria del 21 de septiembre conmemorativa de nuestros 300 años sería la última vez que veríamos procesionar una procesión de Penitencia en nuestra Villa Ducal y que la Sagrada imagen de Ntra. Sra. iba a permanecer confinada en Sevilla en el taller de don Pedro Manzano desde septiembre de 2019 hasta el Viernes tres de Julio de 2020.

A partir de ahora las viejas imágenes de estos actos quedarán en nuestros recuerdos con nostalgia y pena, porque sus benditas manos, posiblemente, nunca más, podamos besarlas. A partir de este domingo sólo podremos mirarla con ojos de piedad, de miedo y de esperanza, para pedirle que interceda ante nuestro Señor, para que se pare este mal y nos proteja, recuperemos nuestra salud y la normalidad de nuestras vidas, en el mundo entero, que así nos lo conceda.

Doce de septiembre de 2020
Curro Pérez Vargas

Foto realizada por Curro Pérez en uno de los cultos a la Virgen de los Dolores antes de la existencia del Covid-19
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