¿Son necesarios tantos pagos en las hermandades?

Buenas noches Carlos y amigos de El Cuartelillo.

Un jueves más, y esta vez el último antes de comenzar mis vacaciones de Cuaresma que desde tierras aragonesas os mando esta reflexión a la pregunta de la semana.

Pregunta con la que me habéis hecho recurrir al Evangelio de San Marcos capítulo 11 versículos del 15 al 18, donde nos dice:

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén, y halló en el templo mercaderes. Se hizo con un azote de cuerdas, y los echó a todos del Templo, y dijo a sus discípulos: “El celo de tu casa me devora”.

Entonces los judíos le dijeron: ¿Que señal nos das para obrar así?” Jesús les respondió: Destruid este templo y en tres días lo levantaré”.

Pues bien, amigos de El Cuartelillo, ahora me pregunto yo ¿Por qué se disgustó Jesús? ¿No sería porque era un escandaloso negocio? Donde Anás y Caifás habían consentido que el templo de oración y recogimiento se convirtiera en un Mercadona de aquella época, donde todas las ofrendas debían de ser compradas dentro de él y a sus mercaderes.

Esto es lo mismo que está pasando hoy en día en nuestras hermandades, donde los hermanos tenemos que pagar y sufragar los gastos necesarios e innecesarios que a unos señores que dirigen en ese momento las hermandades se les antojan.

Ejemplo: las famosas huchas obligatorias, cuotas extraordinarias a costaleros para bandas de renombres o papeleta de sitios para pagar las salidas procesionales, en vez de trabajar por la caridad y la voluntad de los más necesitados.

Una vez más obramos e interpretamos la palabra del Señor como nos da la gana, y aunque sé que con esta reflexión me toparé con posturas enfrentadas, abro aquí el debate a los que estén en desacuerdo con este pensamiento y me hagan ver lo contrario.

Queridos amigos de El Cuartelillo, me despido con un fraternal abrazo pensando que algún día todo esto cambiará.

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