Juventud, divino tesoro. Juventud perdida

img_9559Hasta donde el recuerdo me alcanza, hasta donde recuerdo el fin de la inocencia, el principio de la madurez, los días de convivencia, los días de Hermandad. Hasta donde recuerdo, siempre he recordado a la juventud como un divino tesoro, una juventud que nunca fue perdida.

Entre los jóvenes de mi quinta, aquellos con más edad, aquellos con menos también, una “camá” de juventud que oscila entre personas nacidas en el 1980 y 1995 aproximadamente, unos 15 años de diferencia entre unos y otros. Yo no sé ustedes, jóvenes cofrade, pero ¿alguna vez estos jóvenes os hemos hablado de las convivencias entre Hermandades y entre Grupos Jóvenes? ¿Os hemos hablado de aquellas convivencias de Calderón? ¿De aquellas convivencias en el Calvario, en Casas de Hermandad, en el Instituto Rguez Marín, convivencias en la Romería, en una formación con nuestro Párroco, en una noche de verano o simplemente de un rato por la tarde de charla sentados alrededor de una mesa con chocolate, churros y juegos populares? Ahí se forjaban las amistades, la herencia, la unión y sobre todo, se forjaba la Hermandad.15

Unas convivencias, que no digo que sean necesarias, sino útiles de recuperar, sin quitarle mérito alguno al actual Consejo de HHCC de Osuna, por el cual siento debilidad y creo que lo hacen de arte, pero quizás este problema de tener a los jóvenes parados no sea del Consejo, quizás este problema venga de nuestras propias Juntas de Gobierno o quizás vengan de nuestro propios jóvenes, que por singularidad de los tiempos vengan pensando más en otros quehaceres dentro de la Hermandad como ser costaleros o ir detrás de un paso con un instrumento, también muy necesarios en nuestra Hermandad.

11No digo que se les esclavice limpiando platas, que también es bonito empezar así como hemos empezado todos. No digo que se les ordene tener que ir a representar a todas las procesiones, que también nos gustó en su día sentirnos importantes sabiendo que representábamos a nuestra Hermandad, siendo esto algo emotivo para nosotros. No digo que sean ellos los encargados de ir a buscar lentisco para el paso, que sean ellos los encargados de mover los enseres y/o chismes de las Hermandades de un lugar a otro, que también es bonito ayudar y trabajar para tu Hermandad. No digo con esto que los tengamos poniendo candelerías hasta las cinco de la mañana, ni que por su corta edad, no podamos dejarles ver como se trasladan nuestras imágenes de su retablo o altar mayor al suelo para sus respectivos besamanos, besapié o procesiones, que también lo merecen… Solo digo que de una forma u otra, pensemos si nuestros jóvenes están tan pegados a las Hermandades como esta “camá” que antes cité estábamos, los que hoy día somos algunos de los que estamos al frente de las Hermandades de Osuna, bien con cargo o bien con mucho peso dentro de ellas. ¿Tenemos los jóvenes que nos merecemos o nos merecemos tener más jóvenes de los que tenemos? Piensen, reflexionen como lo estoy haciendo yo. No es una crítica a nadie, no lo tomen por otros derroteros. Tómenlo como una reflexión. ¿Juventud, divino tesoro o juventud perdida?

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