El valor real que tienen hoy los desguaces online

Parejo y Cañero Intermedio fijo

En 2008, tal y como pronosticaban los siempre divertidos cómics de Astérix y Obélix, el cielo se desplomó sobre nuestras cabezas. Y lo hizo en forma de crisis profunda y seria que ha servido para rellenar no pocos noticiarios, para escribir abundantes libros sobre la materia y para filmar varios documentales, a cual más audaz y agorero.

Lo cierto es que las señales estaban ahí, y diversos factores, entre otros la ceguera de los dirigentes políticos y la unidireccionalidad de la economía española, nos llevaron al pozo del que aún hoy no hemos salido (a pesar de que con la llegada del  calendario electoral se nos insista que estamos fuera de lo peor).

Asociada a esta situación compleja en lo financiero apareció en la sociedad un gusto claro y evidente por lo que tenía buen precio. Las marcas blancas, los productos de saldo y la segunda mano se auparon en el podio como elección de los ciudadanos, que no tenían demasiado dinero y que debían gastar con tino el poco que poseían para cumplimentar las funciones básicas de la vida diaria.

Fue entonces cuando el concepto de los desguaces online se puso de moda. De repente un tipo de empresas demostraba que con poco dinero se podía comprar un elemento mecánico más o menos decente con el que seguir haciendo funcionar  nuestro vehículo. Y claro, las ventas en este tipo de negocios aumentaron, puesto que nadie estaba en condiciones de adquirir un vehículo nuevo (la cosa no se ha revertido hasta 2014, año en el que los concesionarios han empezado a recibir buenas noticias (seguramente la extinción del plan PIVE, en su octava edición, tenga algo que ver)).

Ahora bien, ¿tienen estos desguaces virtuales un valor real? ¿Son necesarios o prescindibles? A la vista de las cifras de venta de recambios parece que son totalmente imprescindibles, entre otras cosas porque el parque móvil de nuestro país es uno de los más envejecidos de la zona euro. Ello implica que las averías están a la orden del día, así que no es sorprendente que el usuario tenga que apurar su vehículo unos cuantos años más con la “tercera vía” del recambio usado.

Sin embargo la verdadera valía del repuesto de ocasión reside en la combinación calidad/precio. Pagando poco por un recambio para el coche obtenemos, por el contrario, un elemento que ha sido revisado y certificado. De  esta forma no solamente estamos comprando barato, sino que además estamos adquiriendo fiabilidad, un valor que tenemos muy en cuenta en los tiempos que corren.

Seguramente la evolución de los desguaces aún no ha dicho sus últimas palabras, y veremos cómo éstos siguen aumentando sus ventas. La cuestión, naturalmente, reside en los propios usuarios, que si eligen esta vía no es tanto por capricho como por necesidad. Y a nadie se le escapa que con la crisis hemos aprendido a rentabilizar nuestros recursos al máximo. Incluso aquellos relacionados con nuestro vehículo, ¡por Tutatis!

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