El “Teatro Estudio de Sevilla” (y III)

Parejo y Cañero Intermedio fijo

Pero, el Teatro Estudio de Sevilla (T.E.S.), además de colaborar con “Tiempo”, seguía sus ensayos diarios. Así, del 25 al 30 de mayo de 1982 estrena, con 9 funciones, en la Sala Municipal de Cultura San Hermenegildo (Sevilla) –precisamente dirigida en aquel momento por Pedro Álvarez-Ossorio-, estrena, digo, Pajaritos, 27, escrita y dirigida por Carlos Álvarez. Pajaritos, 27, mezclaba el lenguaje teatral y el cinematográfico y, poniendo en práctica las técnicas de Stanislavski, planteaba problemas sobre la soledad e incomunicación del ser humano. En el T.E.S. de esta época hubo actores –no profesionales y sin título, pero actores- de Aguadulce, El Saucejo y Osuna. El 31 de marzo de 1983 se hizo una representación en el teatro Cervantes, de Almonte; el 5, 6 y 7 de mayo de 1983 se hicieron 3 representaciones en la Escuela de Bellas Artes, de Sevilla; Jódar,… Y hasta aquí que yo sepa. No recuerdo que tuviese mucho más recorrido. Era una apuesta arriesgada, era una obra hermosa pero, quizás, difícil para un público mayoritario: sin color, solamente del blanco al negro y la gama de grises que hay de uno a otro –tanto vestuario como escenografía-, sin líneas curvas, todo el mobiliario y la escenografía en líneas rectas, alternando el trabajo actoral con diapositivas y, hasta la música se cambió, por parecernos demasiado cálida, por “El cuarteto para el fin de los tiempos”, de Olivier Messiaen.

 

 

Después de Pajaritos, 27, el Teatro Estudio de Sevilla abrazó un proyecto ambicioso: Pantaleón y las visitadoras, adaptación –con 86 personajes y siete lugares de acción diferentes- de Carlos Álvarez para el teatro de la novela de Mario Vargas Llosa. Cuando ya se habían iniciado los ensayos –yo, mi personaje del general Tigre Collazos-, Carlos Álvarez se marchó a trabajar a Francia.

Quedó entonces de lado el proyecto de Pantaleón y quedó al frente del grupo uno de sus actores, Vicente Palacios, bajo cuya dirección el grupo inició los trabajos para montar el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, del gran Valle-Inclán. Del Retablo, formado por cinco obras, se pondrían en escena tres: Ligazón, La cabeza del bautista y La rosa de papel. Iniciado el trabajo de mesa y el reparto de papeles –yo me iba a encargar del personaje del herrero Simeón Julepe, en La rosa de papel-, pero no todavía los ensayos, decidí dejar el grupo -21/octubre/1983- para terminar mis estudios, porque el teatro me ocupaba más tiempo y energías de las que podía dedicarle. Finalmente, el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, con escenografía y dirección de Vicente Palacios se estrenó, cómo no, en el Teatro “Lope de Vega”, de Sevilla, el 12 de marzo de 1985. A mí me pilló en Salamanca y me llegaron dos invitaciones, pero estaba haciendo la mili y estaba arrestado.

 

 

Igual todo esto está ya publicado por ahí, y más, y mejor. No lo sé. Yo, dejo aquí memoria. Y creo que hago bien. Pues ni del grupo “Tiempo” ni del “Teatro Estudio de Sevilla” (T.E.S.), ni de sus montajes y actuaciones conozco nada publicado.

 

Osuna, Abril-Mayo-2020

Antonio G. Ojeda

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