El pésimo estado del canal de “El Salado” inundó más de cuatro mil hectáreas de cultivos en Osuna

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Llueve pues sobre mojado. Y nunca mejor dicho. Toda vez que el arranque de la situación no lo explica nunca un régimen de aguas como el del pasado año o el de este ciclo otoñal. En todo caso, la abundancia de agua multiplicaría la extensión de tierra que se inundaría. Otras veces, como ahora, las primeras lluvias precipitadas en el «puente» de la Inmaculada ya inundaron gran parte de esta zona. El problema radica, según las fuentes consultadas y no rebatidas por la Agencia Andaluza del Agua, en que la canalización del arroyo El Salado, realizada en los años 60, para drenar y desalinizar la campiña de Osuna, está colonizado por vegetación espontánea y abundante lecho residual. Tan vital vía de evacuación está, simplemente, obturada porque no se limpia.

«Que yo recuerde» dice Oscar Martín, propietario agrícola afectado, «el canal no se limpia desde hace al menos diez años. Han crecido las malas hierbas, también la solera del canal. Y eso lo hace impracticable hasta el punto de que en las zonas bajas se desbordó el canal y se anegaron las tierras. Hace unos años, creo que en el 2004, se le lavó la cara. Pero aquí han venido técnicos de la administración autonómica en verano que se han echado las manos a la cabeza», asegura este ursaonés en declaraciones a ABC de Sevilla.

La canalización de El Salado alcanza casi los treinta kilómetros y los lavados de cara, que son puntuales y en lugares concretos, no pueden evitar que el agua se rebele allí donde encuentra obstáculos. Siempre se encontrará con zonas absolutamente abandonadas donde la vegetación y la sedimentación han rebajado considerablemente las funciones del canal. Oscar Martín, uno de los cerca de cuarenta y tantos pequeños y medianos agricultores que colonizan este espacio agrícola, asegura que pese a la contumacia de los hechos «por aquí no ha venido nadie del Ayuntamiento ni de la Oficina Comarcal Agraria, que fueron los primeros en tener noticias de la situación». Esta Venecia agropecuaria, verdadero canal que pone en peligro las labores de siembras de temporada así como el futuro de los olivares más jóvenes y veteranos, es tierra que en su 95 por ciento pertenecen a pequeños y medianos agricultores que, con un problema tan recurrente, empiezan a hacer cuentas con muchas dudas. Aunque la solución parece obvia, el limpiado y puesta a punto del canal, las cosas no son tan fáciles. La Agencia del Agua de Andalucía que, para ser exactos, sigue el problema desde el pasado verano, «cuando ASAJA se pone en contacto con nosotros y comenzamos a trabajar con los agricultores para abordar los problemas», según palabras de la gerente de la Agencia, Susana Sarriá, es la responsable del mantenimiento del canal en condiciones óptimas.

Según datos manejados por los agricultores, la Agencia, dispondría en la actualidad de no más de seis millones de euros para actuaciones de urgencias. «Y arreglar el canal, mejor dicho, arreglar 10 kilómetros de canal se iría a los dos millones cuatrocientos mil euros», asegura Oscar Martín. El mismo Martínez señalaba, con pesimismo, que las últimas lluvias han colocado por delante del problema de los agricultores a «cuarenta y dos obras de urgente acometida» que retrasarán el abordaje de la canalización de El Salado. Según la información que manejamos, la puesta a punto del canal no será lo inmediata que demandan los agricultores, amenazados siempre en esta zona de Osuna por cuatro gotas de agua. Ni tampoco se acometerá de forma integral. Susana Sarriá lo asegura sin tapujos: «La Agencia Andaluza del Agua, por sus primeros estudios, planteará acciones puntuales en la zona que den una solución parcial a este problema.» Más adelante indica que «sin embargo, la canalización actual necesita una intervención global que habrá que plantear en el medio plazo».

Así las cosas y con más de cuatro mil hectáreas de labor inundadas o impracticables no ya para un tractor, sino para una zodiac, las cábalas de los agricultores no son nada optimistas. «Es posible que este año, por la extensión inundada, las pérdidas sean mayores aún que las de año pasado», confiesa Oscar Martín con resignación.

Fuente: ABC de Sevilla.es

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