El Papa Francisco, director de marketing

Qué listo e inteligente ha sido siempre el Papa Francisco. Llegó para dotar a la Iglesia de aire fresco y, cada palabra, cada posicionamiento, cada giro, lo demuestra.

Es evidente que la Iglesia debe ser tratada con cierta dosis de moralidad, fe y religiosidad, como también está claro que debe adaptarse a un entorno VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), pues sino será presa de una sociedad que va a mil revoluciones por minuto. Nos guste más o nos guste menos, cada vez hay menos jóvenes, y no tan jóvenes, en misa cada domingo.

El Papa Francisco se ha convertido en un excelente Director de Marketing y, seguramente, cuenta con un plan estratégico. Analiza el entorno, tanto interno como externo, obteniendo como resultado un DAFO, el cual le ha permitido establecer una serie de objetivos tanto cualititativos – seamos sinceros, no está de más que la Iglesia mejore su reputación y marca en muchos temas – como cuantitativos – la Iglesia está perdiendo potencial y fieles. Es hora de recuperar “clientes”-. A partir de estos objetivos ha determinado una serie de estrategias y acciones. Y no me cabe duda de que, tras todo, tiene un excelente plan de contingencia por si algo falla.

Por ello, hace muy bien el Papa en pedir que la «homilia» (producto) se adapte a las nuevas tendencias del «light», el «soft» o el “cortoplacismo” (exigencias y demandas del mercado o modas simplemente). La sociedad desea la inmediatez, y en términos eucarísticos también. «Una idea, un afecto y una imagen» algo que llegue al corazón y sea fácil de entender. Así predicaba Jesús, quien no hablaba de política, no atacaba a instituciones, ni tampoco sacaba a relucir fobias. Pim, pam, pum.

Esto es otra acción más que se suma a las ya muchas ejecutadas por el Vicario de Cristo, como rechazar vivir en el palacio apostólico o negarse a utilizar el tradicional anillo del pescador, el trono de oro y la estola heredada del Imperio Romano. También se abrió a la Ciencia e intenta reconciliarla con la Iglesia. El Papa Francisco es un nuevo capítulo de la Iglesia.

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Una labor de resiliencia total. Siempre se ha dicho: «Adaptarse o morir». Lo hacen las empresas, las personas y, por supuesto, ahora lo está haciendo la Iglesia.

Diego Berraquero

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