El ejemplo de Benjamín Zarandona, campeón dentro y fuera del campo

Parejo y Cañero Intermedio fijo

fotobEl fútbol es pasión de multitudes y también el deporte que más llega al pueblo y la gente, además de ser un excelente vehículo de integración y relaciones sociales. Es por eso que muchos futbolistas y ex futbolistas han hecho hincapié en su pasión y experiencia para poder crear una conexión entre algunas actividades y la educación de los niños menos afortunados, sobre todo los que viven en los países emergentes o más pobres.

Benjamín Zarandona es uno de los mejores ejemplos de ex futbolistas que dedican su vida a actividades que benefician directamente a los niños que a través del fútbol intentan salir de la pobreza y de la falta de estudios. El ex futbolista de Valladolid y Betis, entre otros, es de origen guineano y desde hace 7 años se dedica a recoger fondos para un orfanato de unos 130 niños en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial.

La misión de Zarandona, alguien que desde muy niño ha estado en el mundo del fútbol y ha conocido personalmente las evoluciones del mismo, es la de otorgar a estos niños educación y conocimientos de la vida y usar el fútbol como palanca y anzuelo. En un reciente entrevista, el que fue un componente importante de un Betis histórico que alcanzó también la clasificación a la  Champions League, ha afirmado que para él lo más importante es que “ los niños tengan siempre la ilusión de jugar al fútbol y no pierdan nunca el respeto de los demás”. Es decir que para Zarandona el fútbol es el perfecto enganche para que los niños se sientan motivados a relacionarse y a fundirse entre ellos, sobre todo en los países donde las estructuras son más precarias. De hecho el ex futbolista ha conseguido instalar un nuevo campo de juego en el orfanato para que las actividades futbolísticas se pudieran desarrollar con facilidad, algo que para alguien que empezó a jugar en la calle y en la cochera con su hermano es fundamental en el crecimiento tanto de la técnica como de la persona en sí.

Nostálgico del gran Betis en de que hizo parte desde el año 1998 hasta el 2006, Zarandona sigue recordando esta época dorada y sobre todo la gran afición que “apoyaba al equipo todo el tiempo, en las buenas y en las malas”. Además recuerda sobre todo a los técnicos Luis Aragonés, que lo llevó a Sevilla, y a Javier Clemente, con el que hizo los mejores años de su carrera. De hecho con Clemente acarició la posibilidad de jugar el mundial 1998 en Francia, cuando fue preseleccionado en el grupo de la concentración previa a la competición. Aunque finalmente no fue convocado, a partir de este momento empezó a ponerse las pilas para dar lo mejor de sí y recuerda con alegría la Copa del Rey ganada con el Betis. Antes volcado con los hinchas, Zarandona piensa ahora en los niños, que para él son el futuro del fútbol.

Fuente: Antonio Moschella Sports.bwin.es

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