Desde mi calle – Repápalos y libros

Siempre me hizo gracia la palabra repápalos cuando la pronunciaba mi abuela Carmen. Sonaba entre exclamación e insulto. Era la palabra apropiada para algún mote popular. Confieso que no me gustan mucho las palabras que contienen una erre suave porque entrañan una dificultad añadida a la hora de pronunciarla para muchas personas. El otro día vi en Tierra de Sabores de Canal Sur, un programa dedicado a Osuna y su gastronomía local. Me hizo ilusión ver cómo ejecutaba una vecina de la ciudad, la receta local de repapalillas. Aquella vieja receta que mi abuela y mi madre nos hacían frecuentemente y que yo odiaba por su pronunciación y porque no la asociaba a nada que me llevara a algún lugar de mi recuerdo. No tenía edad para que me gustaran las repapalillas. Las encontraba como las novelas de a duro que vendían en los quioscos. Sin embargo ahora que forman parte de mi pasado, encuentro que son un manjar con el que viajar a los años de Lole y Manuel, de Juanito Valderrama, de Fosforito e incluso de Camarón. También he descubierto a algunos de los autores de las antiguas novelitas, en los libros bajo su nombre verdadero. Detrás de aquellos seudónimos de inspiración americana, se escondían plumas de mucho nivel como la de Francisco González  Ledesma, conocido como Silver Kane.

Cuando lean esta columna habrá pasado el mítico veintitrés de Abril. El día del libro o día de Sant Jordi en Barcelona, es uno de los días más hermosos de año. Acopio libros para unas cuantas semanas. Libros y rosas que fluyen por las calles y las plazas en plena efervescencia primaveral. Este año debemos evitar la bulla de nuevo, como el pasado. Gaelia está avisando en su grupo de Whatssap que ha organizado una fiesta literaria para el día 23 a partir de las cinco de la tarde. Habrá tertulias entorno a distintos autores y varios de ellos han confirmado su asistencia clandestina.

Me dice que formarán todo el escándalo posible, a ver si tienen suerte y salen en las noticias de la noche. Yo esperaré paciente mientras me acabo un plato de repapalillas y me vienen a la memoria los temas del mítico disco de Lole y Manuel, Nuevo Día.

Que Uds. lo hayan disfrutado.

¡Salud y Letras!

© Juan Zamora Bermudo

 

Señuelos

De un certero bocado, le arrebató el pincel. La frase la vi escrita en un débil relieve sobre la madera de un banco del parque. Cerré el libro y fui hasta el banco más próximo, como por intuición. Alguien había escrito otra frase enigmática: La vida pasa como una tormenta sin nombre. Seguí buscando frases para ver si tenían un patrón inspirador. Rastreé  todos los bancos del parque y solamente hallé muescas sin sentido. Me atreví a continuar el juego y escribí en un viejo banco: El tiempo es la única energía que no se transforma, solamente se acaba. Los bancos con frases misteriosas desparecieron días después. 

© Gaelia 2016

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