Desde mi calle – Empacho

La Casona de Calderón

Lo primero que me dijo Gaelia cuando la vi en este enero, es que estaba empachada. Me pareció curioso que usara esa palabra un poco caduca y le pregunté de dónde la había sacado. La he oído estos días, me respondió. El periodista Iñaki Gabilondo ha dejado su columna de opinión diaria en la Cadena Ser, porque está empachado. Y es que es así como nos sentimos muchos.

Gaelia está harta de que andemos todo el día tirándonos los trastos a la cabeza, mientras no miramos lo que hacemos. Me dice que si le tiran de la lengua, dará positivo en Covid-19. Harta de que el frío haya sacado a relucir otra batalla perdida para los del pueblo o los del barrio. En los bloques de pisos o en las casas bajas, los que andan en bata de guatiné o se arriman a la estufa de butano, lo último que quieren es que los que deben organizar la intendencia de la guerra, anden a garrotazo limpio. Siempre hay quienes se desahogan y culpan de todos sus males a los de arriba, pero para culpar a alguien de nuestra desgracia, primero deberíamos ser consecuentes. Si queremos que la nieve no interrumpa nuestra marcha, a la vez que reclamamos que pase la máquina por la autovía, deberíamos llevar un juego de cadenas en nuestro coche y saber cómo ponerlas.

Gaelia creció en un mundo donde se reivindicaban mejoras en los barrios, en los pueblos y donde antes había un descampado, hoy hay un ambulatorio o un parque. En aquellos años, de igual manera que se reclamaba el asfalto para la calle, se estaba dispuesto a echar el alquitrán el sábado después de salir de la fábrica o de la obra. Hay muchos ejemplos de extrarradios y pueblos que han sido construidos por los ciudadanos que los han habitado y han hecho mejores. Ahora el ayuntamiento nos da una pala para quitar la nieve de la calle y nos indignamos. El  contagio del virus se ha disparado y nos apresuramos a maldecir al gobierno de turno pero no nos acordamos de las fiestas raves, bailes en la Puerta del Sol de Madrid, botellonas y celebraciones particulares que se han prodigado por cualquier rincón de nuestro país.

Gaelia se ha empachado y casi se arrepiente de creer en el ser humano tanto como lo había hecho hasta ahora. Yo, para que pueda digerir tanto empacho, le he regalado un libro de Javier Pérez Andújar. Seguro que si lo lee,  al final todo le dará igual.

¡Salud y letras!

© Juan Zamora Bermudo

 

INSPIRACIÓN

Estas humedades que me están matando, se van a terminar en cuanto acabe de pintar este precioso abstracto. Hace años que  llevo pensando cómo poner fin al manchurrón  del techo del dormitorio, que se seca en verano y aparece con las lluvias de otoño. La llegada de la mancha  en septiembre la espero con ansiedad para ver qué forma me regala. Luego pinto mis estrambóticos oleos siguiendo el estilo que presenta la mancha. Todos son una versión de la misma, disimulando algo para que parezca que tienen hilo conductor. Siempre expongo mis reconocidas y preciadas colecciones abstractas, que todos admiran  y nadie conoce su origen.

© Gaelia 2020

 

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