Desde mi azotea

Parejo y Cañero Intermedio fijo

Desde pequeño todos tenemos sueños, todos idolatramos a alguien, unos quieren ser futbolistas, otros soñadores astronautas, no niego que he sido amante del fútbol toda mi vida y querer ser un gran futbolista es algo que me apasionaba, sin embargo,  desde pequeño amaba la arquitectura. Es extraño pero jamás tuve que pensar qué querría ser de mayor, lo tenía claro desde que tengo uso de razón. Ahora, desde la distancia, veo que mi sueño fue un compendio de todo aquello que adoraba.

Adoraba ver a mi padre levantando mi hogar desde el primer ladrillo, por eso me fascinaban las construcciones, me pasaba horas entre papeles y carboncillo, por eso sabía que en mi futuro tenía que ocupar mi tiempo dibujando. Me encantaba preguntarlo todo, por eso necesitaba una materia compleja de la que aprender todo el tiempo, me fascina la historia, la historia viva de yacimientos arqueológicos, soñaba con mi sombrero, mi cincel y mi pincel descubriendo nuevas civilizaciones… y como todo niño adoraba ser el más alto el más grande y el más fuerte.. por eso te idolatraba a ti… querida Colegiata.

Con casi 27 años puedo decir que es lo único junto con el poder de lucha de mis padres, que no ha perdido esa majestuosidad, esa grandiosidad con la que vemos todo desde pequeños.

Quién no ha pensado alguna vez “lo recordaba más grande”; y es que la vida pasa y nos hacemos adultos, perdemos la capacidad de observar, de dejarnos impresionar por todo lo que nos rodea. Siendo niño todo es mayor que tú y merece tu admiración, sin embargo llega el momento en que tú eres el depredador.

Es la colegiata mi nostalgia, ahí pausada en el tiempo en lo más alto de mi villa natal, serena y poderosa, la que me sigue fascinando y advierte el largo camino que me queda por recorrer, lo único que ha sobrevivido a mi crecimiento , que aún contemplo y pienso, “la recordaba tal y como la veo ahora”.

Dejé Osuna en mi corazón y hoy la situación crítica de mi país me permite tenerla desde mi azotea.

Llego aquí por las constantes reflexiones sobre la necesidad de un hogar con espacios libres, entender la casa desde un espacio que sea nuestra calle privada, las azoteas, la que hoy me permite observar el reflejo de mis sueños, la INSIGNE IGLESIA COLEGIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, para los que soñamos con ella, LA COLEGIATA.

Antonio Cuevas

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