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Desde mi calle – La posverdad

Desde mi calle – La posverdad

Hace unos días escuché la conferencia que el magistrado de menores en Granada,  D. Emilio Calatayud,  imparte allá donde le llaman.

D. Emilio es un tanto bruto para ser juez, o por lo menos no se ajusta al perfil que casi todos tenemos de lo que es un juez al uso. Él dice que no pretende dar consejos a los padres para ejercer como tales, sino que les intenta explicar lo que nunca deben hacer cuando educan a sus hijos. Me ha dejado preocupado todo lo que nos explica sobre el uso que hacen los chavales de la tecnología y sobre la cesión de responsabilidades que hacemos los padres cuando los niños se ponen pesados.

La tecnología, internet, los móviles y todos esos cacharros son como la dinamita: extraordinariamente útiles cuando los usas con sentido común y totalmente destructivos si el uso no es el correcto. Yo agradezco a D. Emilio su claridad en el lenguaje y en las ideas que transmite y saco mi propia conclusión: ser padre es algo así como ser persona, adaptando la figura de nuestros progenitores (o quienes ejercieron de ello)  al día en que vivimos. No es nada fácil, pero nadie dijo que lo fuera.

Os dejo un microcuento que me envió Gaelia y que versa sobre la importancia que le hemos dado a internet, prescindiendo de lo que había sido siempre nuestro mundo real.

Juan Zamora Bermudo

LA POSVERDAD

Intuyo que los científicos irán desapareciendo. Tal vez vuelvan algunos aprendices de brujo o quizás algunos charlatanes que nos venderán por televisión remedios contra la caída del pelo o para expulsar los cálculos renales.

Creíamos que los curanderos eran cosa del pasado, pero ahora empiezas a verlos por todas partes. Será por el meteorito o por el calentamiento global o porque han aparecido unas plantas muy raras sobre el Guadiana. Después de todo, ¿el motivo qué importa?. Mientras tengamos internet, la vida será cada día más fácil. Es ahí y sólo ahí donde está el secreto del planeta. ¿Verdad?

Gaelia 2018 ©

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