Desde mi calle – Estas son mis quejas

¿Acostumbran uds. a quejarse? Parece que junto con la envidia es el deporte nacional. Todos tenemos motivos de queja y todos conocemos a alguien que nos atrapa en una conversación donde nos cuenta toda clase de reproches a la vida, a la familia, al Ayuntamiento o al gobierno de turno. En las redes sociales, sin embargo,  abunda más el postureo sobre lo bien que nos trata la vida y nos negamos a mostrar nuestras frustraciones. Twitter es harina de otro costal y quizás algún día pueda escribir sobre esa red tan particular.
Como decía, la queja como deporte nacional está a la orden del día y sin embargo no reparamos que cuando nos quejamos antes algún amigo, vecino o familiar podemos estar ante quien tenga mayores motivos de queja y, tal vez por pudor, evite contar sus penurias personales. Creo que quejarse es sano pero en su justa medida y sobre todo, si podemos remediar aquello que nos apena o nos agobia, no malgastemos nuestras fuerzas en hablar de lo que nos molesta y empleemos las energías en remediar nuestra situación.
Finaliza 2019 y tengo muchas ganas de que acabe porque en lo personal no he tenido un año para celebrarlo. Como siempre he tenido cosas buenas y malas, con todo, lo malo ha tapado las cosas buenas que me ha regalado esta vida. No me quejo porque vivir es esto, afrontar situaciones negativas y celebrar logros.  Para este año que entra, si hacen algún propósito no sucumban si los inicios son complicados; pongan empeño y un método que les ayude en aquello que desean.
Para 2020  aspiro a que la salud no nos abandone, que nos quejemos con moderación y que Osuna siga brillando.
¡Salud y letras!
 
Juan Zamora Bermudo
 

DIETA VEGANA

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Mi dirigí a mi habitación de forma discreta, sin apenas hacer ruido. La conferencia sobre el cambio climático de la facultad me había dejado pensativa. Las ponencias fueron inmejorables, acertadas, aportando puntos de vista de los cinco continentes. Datos y más datos sobre cómo el ser humano ha cambiado el paisaje de zonas enteras del planeta y cómo nuestra influencia es decisiva para evitar la tragedia. No quería ser cómplice y fue entonces cuando decidí dejar de comer carnes, pescados y huevos.
Esa noche mi madre había preparado unas suculentas albóndigas con sepia.
© Gaelia 2019
 
El Pespunte no se hace responsable de las opiniones vertidas por los colaboradores o lectores en este medio para el que una de sus funciones es garantizar la libertad de expresión de todos los ursaonenses, algo que redunda positivamente en la mejora y desarrollo de nuestro pueblo.

© 2023 COPYRIGHT EL PESPUNTE. ISSN: 2174-6931
El Pespunte Media S.L. - B56740004
Avda. de la Constitución, 15, 1ª planta, Of. 1
41640 Osuna (Sevilla)