Consuelo Rivera

La Casona de Calderón

Consuelo Rivera ha sido un modelo de profesionalidad, además de una ejemplar madre de familia.

En una época en la que toda la juventud tenía como ilusión el objetivo de alcanzar una titulación académica de altura, Consuelo Rivera se decantó por una formación profesional del sector de peluquería, que supo llevar con brillantez y humildad, hasta completar su ciclo como profesional con más de cuarenta años de ejercicio, maestra del bien hacer y del bien estar.

A medida que pasaron los años, su centro de trabajo, que en un principio fue en su propio hogar, pasó a desarrollarse frente a su casa, en la misma plaza del Duque, en un local cuyo diseño y modelo fue hecho bajo su estricta dirección y donde pasó a tener una función a propósito, siendo centro de práctica para principiantes, después colaboradores, entre los cuales estarían sus hijos José Manuel y Blanca, continuadores y titulares del mismo.

No se trata de hacer ahora un elogio a la situación del trabajador autónomo, aunque no vendría mal, cuando han sido tantos y tantos, en sus distintas actividades, los que han desistido del intento y otros muchos los que han sabido resistir, como el caso de Consuelo Rivera, con vocación y sacrificio.

Todos los años cuando llega el día de la Patrona de Osuna, Nuestra Señora de Consolación, 8 de septiembre, la Sagrada Imagen procesionaba por el pueblo y siempre en la plaza del Duque, las puertas de la casa de Consuelo estaban abiertas e iluminadas donde toda la familia rezaba fervorosamente.

Este año, por motivos de todos conocidos, ni pasará la Sagrada Imagen, ni Consuelo estará en su puerta.

Eloy Reina

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