TASA INCIDENCIA COVID (población de 60 o más años) OSUNA 470,8. | Aguadulce 0,0 | Algámitas 1.744,2 | Badolatosa 154,6 | Cañada Rosal 256,1 | Casariche 0,0 | Corrales (Los) 0,0 | Écija 306,8 | El Rubio 226,8 | El Saucejo 616,2 | Estepa 186,2 | Fuentes de Andalucía 0,0 | Gilena 223,2 | Herrera 320,7 | Lantejuela 0,0 | La Luisiana 91,0 | La Puebla de Cazalla 547,3 | La Roda de Andalucía 1.146,1 | Lora de Estepa 0,0 | Marchena 176,3 | Marinaleda 0,0 | Martín de la Jara 152,0 | Osuna 470,8 | Pedrera 0,0 | Villanueva de San Juan 0,0 | (Actualizado 08/06/2022 a las 10:55 h.)

Bajar de la cumbre

Va haciendo falta que alguien sea capaz de resucitar el sentido común. Creo que todos, bueno, casi todos, lo tenemos, que es una cualidad que viene de serie y que la mayoría la ha decidido soterrar. Enterrar el sentido común es plantar la semilla del populismo, levantar un muro con nuestros ideales, construir diferencias que no deberían de existir. Hay sucesos que se convierten en caballos de batalla ideológicos y que, en la realidad, no son más que ponys dándole mordisquitos a la zanahoria, al cebo torpe y simplón. No somos más que peces picando el anzuelo de pescadores sin caña, pero con barco.

Hay una premisa muy útil y fácil de entender, entre lo viejo y lo nuevo, entre lo clásico y lo rompedor, siempre hay un punto de equilibrio que es complicado de lograr, pero desde el que eres capaz de sopesar lo bueno y lo malo. Es más sencillo de lo que parece; si vas a avanzar que sea siempre a mejor y sin traicionarte para avanzar más rápido, si vas a retroceder que sea para coger impulso para avanzar, no para anclarte a un error del pasado. El peaje entre el pasado y el futuro siempre es el presente, y en el presente es donde se encuentra el sentido común. Lo que pasa que cuando la marcianada es lo común, el sentido común es una marcianada.

Escuchar a nuestro presidente del gobierno, líder del consejo de sabios más progresista del planeta y precursor en sus primeros compases de legislatura del rescate del Aquarius, hablar de una operación “bien resuelta por la gendarmería marroquí” mientras llegaban imágenes de cuerpos muertos y apaleados en la valla, a mí, al menos, me produce vergüenza. Tampoco les voy a decir que no me lo esperaba, ahí está la cabeza de González Laya clavada en una estaca, el imprevisible y repentino cambio de postura respecto al Sáhara y, por supuesto, el escándalo de Pegasus. Puede que a Pedro le dé un poco de miedo lo que “Moha” pueda sacar de su móvil y del de Marlaska, pero en su miedo y en su lamida del zapato del tirano está la muerte de la poca credibilidad que le quedaba.

Me ha sorprendido aún menos la reacción de ese morado desteñido que hace diez años coloreaba las plazas y que ahora se aferra al poder. A Irene, acérrima defensora de los derechos humanos, le mandó callar una mujer, menos mal que no fue un señoro. En aquella rueda de prensa asintió y cerró el pico cuando la portavoz del gobierno habló por ella y dijo que la ministra de igualdad no respondería las preguntas de los periodistas. Luego salió y dijo que siempre iba a estar disponible para dar su opinión. Del puño en alto a la boca cerrada, de asaltar los cielos a vivir en una nube. Antes, la revolución eran un par de tuits, ahora ni eso. A la reina del susurro y los cuadernillos de operaciones tampoco se le ha escuchado nada más allá de unas tímidas declaraciones. Yolanda puso paños calientes, pero es lo normal, ella está en su proceso de escucha, es una coach de La Voz con la silla de espaldas y los ojos cerrados sin saber si pulsar o no el botón. Está todavía aprendiendo a sumar con llevadas.

Lee también

El consejo de ministros cerró filas. Señoras y señores, aguanten el chaparrón, tenemos la suerte de que los muertos son negros y de que desembarca la OTAN en Madrid. Dejen que Boris, Biden, Macron y compañía lo acaparen todo, ya veréis que se olvida hasta lo de la inflación. Qué gran iniciativa de nuestro señor presidente lo de cenar en el Prado, qué fotos más resultonas nos han quedado, qué gran imagen estamos dando hacia el exterior. Somos un plato de comida vanguardista, con más pompa y presentación que fondo. No niego que haya sido un éxito lo de la cumbre, digo que no olvidemos que esos líderes boquiabiertos con los cuadros del Prado, como esos amores de verano, igual que han venido se van, y nuestros problemas siguen aquí. Tenemos que ser como Boris señalando las tres Gracias, y, sobre todo, no reírlas.

Santi Gigliotti
Twitter: @santigigliotti
¿Qué opinas?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Clic hacia arriba