Autoescuela Serrato se despide tras 50 años de servicio

Más de 15.000 alumnos han pasado por las aulas de Manuel Serrato en estos 50 años desde que empezara su padre con esta histórica autoescuela.

A continuación reproducimos la carta abierta de despedida que ha hecho pública Manuel Serrato tras el traspaso de su autoescuela dando por finalizada la intensa y productiva historia de ‘Autoescuela Serrato’. Vaya desde aquí nuestros mejores deseos en esta nueva etapa para Manuel y también su apuesta por El Pespunte para comunicar sus novedades e inquietudes. Un gran profesional comprometido con su profesión y todo lo que rodea al tráfico y la educación vial. ¡Gracias Manuel!
CARTA DE DESPEDIDA DE ‘AUTOESCUELA SERRATO’

No es fácil, pero nos vamos. Nos despedimos de esta profesión tan apasionante y algunas veces tan poco reconocida por algunos, por culpa de unos y otros, incluso nosotros.
Después de cincuenta años trabajando, empecé con siete, he decidido que ha llegado el momento, momento para hacer cosas que siempre soñé hacer, entre ellas estudiar. Seguiré dando charlas en las Asociaciones y en los Colegios, colaborando en materia de Tráfico con los Ayuntamientos, o escribiendo artículos, pero ya todo desde otra perspectiva.
Uno de los motivos por lo que me voy es porque se lo debo a mi familia, mi mujer y mi hijo se merecen que me dedique a ellos, les preste la atención y el cariño que ellos siempre me han demostrado y en muchos casos no supe corresponder. También se que está contenta toda le gente que me quiere, mi madre lo estará especialmente.
Nos vamos después de aproximadamente unos 15.000 alumnos, cada uno con una historia y una vida a sus espaldas. Alumnos que aprendieron a conducir de Los Corrales, Martín de la Jara, El Saucejo, Mezquitilla, Villanueva, Algámitas, Sierra de Yegüas, Aguadulce, La Lantejuela, mi querida Puebla de Cazalla donde pasé 23 años, y por supuesto de mi casa, de Osuna, donde empecé junto a mi padre con la autoescuela en la Calle San Cristóbal, calle que me vio nacer. Y sin olvidarme a lo que me he dedicado principalmente estos últimos doce años, de “mis alumnos de puntos”, que han venido a recuperar puntos o su carnet, de más de cuarenta pueblos. Y de cada uno de los quince mil aprendí, cada uno me enseñó algo, cada uno me dio una clase para que yo fuese mejor profesor para el siguiente, a todos les intenté responder con honestidad y haciendo lo mejor para él, aunque muchos en ese momento no lo entendieran, intenté regalarles vida, porque la EDUCACIÓN VIAL es una EDUCACIÓN VITAL, y como me dijo un alumno de Morón con setenta años que había perdido su carnet por alcohol “La medicina que usted nos da cura igual que la de los médicos”.
GRACIAS DE CORAZÓN.

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