TASA INCIDENCIA COVID (población de 60 o más años) OSUNA 470,8. | Aguadulce 0,0 | Algámitas 1.744,2 | Badolatosa 154,6 | Cañada Rosal 256,1 | Casariche 0,0 | Corrales (Los) 0,0 | Écija 306,8 | El Rubio 226,8 | El Saucejo 616,2 | Estepa 186,2 | Fuentes de Andalucía 0,0 | Gilena 223,2 | Herrera 320,7 | Lantejuela 0,0 | La Luisiana 91,0 | La Puebla de Cazalla 547,3 | La Roda de Andalucía 1.146,1 | Lora de Estepa 0,0 | Marchena 176,3 | Marinaleda 0,0 | Martín de la Jara 152,0 | Osuna 470,8 | Pedrera 0,0 | Villanueva de San Juan 0,0 | (Actualizado 08/06/2022 a las 10:55 h.)

»¡Aire!»

Lo vivido ayer tiene una compleja catalogación.

Osuna renueva su devoción a Jesús cada mañana del Viernes Santo. Año tras año.

Pero la salida de ayer, domingo 6 de marzo, supuso un hito en las vidas de miles de ursaonenses y de quienes quisieron acercarse hasta la ciudad que se rindió a los cercanos pies del que habita en la Victoria.

Sobre 500 portadores llevaron sobre sus hombros a Jesús por calles repletas. El primer detalle vino en la Residencia de mayores Claros, donde todos los usuarios y el personal sanitario ocuparon su acera desde muy temprana hora.

Una de las sanitarias cantó una saeta en la que lo dio todo, cosa que ya no nos extraña proviniendo de este gremio, y el conjunto fue rematado por el párroco de la Victoria con un “Viva Nuestro Padre Jesús”.

Aun así, quedaba mucho para llegar hasta el Hospital, un lugar que se antojaba demasiado lejano y casi carente de lógica para no pocos escépticos.

Con una organización perfecta, el cortejo iba avanzando y recuperando un cierto retraso producido en los primeros momentos del recorrido y si en una calle había gente, en la siguiente todavía había más.

El primer Via Crucis del Consejo General de Hermandades y Cofradías quedará eternamente grabado, mucho más allá de fotos y vídeos que ayer volaban por las redes sociales. Fue el Via Crucis en el que cupo todo: la alegría, el interiorismo, el orden, la improvisación, la emoción y, como cada vez que actúa Jesús Nazareno, las lágrimas.

La excusa fue el Via Crucis. Pero fue un canto a la vuelta a la normalidad, fue un homenaje al personal sanitario, fueron plegarias rogando salud, fue un homenaje a quienes han sufrido en la pandemia, fue un recuerdo a los que se enterraron en soledad, fue un mazazo de la autoridad que Jesús sigue ejerciendo sobre el pueblo de Osuna.

Y llegó a las inmediaciones del Hospital. El cortejo que iniciaban dos filas de devotos con cirios veían que ninguno se apagaba. En las andas, los cuatro guardabrisas siempre iban encendidos. Nadie miró aplicaciones ni páginas web sobre el tiempo. Ayer el solano solo fue una calle de una Farfana festiva.

¿Calles abarrotadas? ¡Lo que se abarrotaron fueron las ventanas del Hospital! Hasta en el tejado había trabajadores. Y más lágrimas. “Recordé cuando estuve en la UCI y me asomaban a la ventana para saludar a mi familia y amigos que se colocaban en el parking (…) así que quienes estuvieran hoy allí y vieran a Jesús que ha ido a visitarlos”…

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La imagen de Jesús Nazareno se puso de frente al edificio que ha sido protagonista en los últimos dos años de nuestras vidas. Y el pueblo rompió en un aplauso que jamás se olvidará.

Esos aplausos se entremezclaron ayer con saetas de Evaristo Cuevas desde la trabajadera; de uno de los integrantes de Cantores de Híspalis; de Rubito hijo; de Antonia Ortega, sanitaria de la Residencia Claros; del incombustible Ballesteros… canciones del pueblo desde la acera, de los balcones… Jesús avanzaba entre innumerables sillas de ruedas y algunos cantaores se veían arrinconados por la grandeza de una imagen que volvía a mostrar a partes iguales su humanidad y su divinidad. “¡Aire!”, como dijo quien no le pudo aguantar la mirada en su cante.

Las hermandades y la Agrupación Parroquial iban rezando las 15 estaciones del Via Crucis con las representaciones escudadas tras una insignia que Jesús portaba con humildad y grandeza.

A las 22 horas, el cortejo llegó a la iglesia de la Victoria. Y sin alharacas, la imagen cumplió con su pueblo y el pueblo cumplió con su imagen. La coral, mientras tanto entonaba en nombre del pueblo: “Oh, Jesús mío”.

Álvaro Reina

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