Agradecimientos al Hospital de Osuna

Parejo y Cañero Intermedio fijo

Hombres y mujeres, callados y desconocidos, hacen una labor diaria casi no reconocida, dando de sí parte de su vida e implicándose en el problema de los demás como suyo propio.

He vivido una experiencia en el hospital de Osuna inolvidable, amor a conocidos, amor a desconocidos, entrega absoluta a los demás, ayudando a extraños que parece que son a sus hijos a los que están atendiendo.

Qué difícil debe ser cuidar a un hombre o mujer, con la edad que sea, con ese cariño y entrega. Esa sonrisa que tanto precisa el paciente que está con un miedo horrible a lo que pueda ocurrir.

Esos sentimientos a flor de piel mirando a tu mujer y a tus hijas con lágrimas en los ojos, sin saber lo que será del futuro tras una operación larga y difícil, días largos, larguísimos se hacen antes de la operación.

Hasta que por fin llega.

Uno piensa en todo lo que ha hecho mal y también en lo que cree que ha hecho bien, y da un repaso a su vida, dando importancia a lo que realmente importa. Tener una familia de hermanos y cuñados unidos, tener la suerte de una mujer que no conozco otra mejor, tener unas hijas cariñosas y unidas, y estar rodeado de amigos dándote esperanza y fuerza para lo que venga.

Me llevan para quirófano, por dentro sé que tiemblo, pero me acuerdo del sufrimiento de tantas y tantas personas que lo han pasado mal en su vida y, en el fondo, doy gracias por la suerte que siempre me ha dado Dios.

Cuando salgo del quirófano me llevan a la sala de despertar, oigo que me hablan amigos que casi dormido aún no distingo quiénes son, y me dicen que todo ha salido muy bien, y llega otro y otro…

Y uno de mis cirujanos que sé que ha luchado como un gladiador en una batalla interminable haciendo lo imposible porque yo no perdiera movilidad, ni mis glándulas salivares, y tantas y tantas cosas que yo no sabría describir.

Sé que fueron tres otorrinos los que me operaron, junto a tres enfermeras y el anestesista, siete personas luchando a favor mía para que yo ganara esa batalla.

Gracias, gracias y gracias por vuestra labor, a cirujanos enfermeras, celadores, a todos y cada uno de los trabajadores de este nuestro Hospital de la Merced de Osuna porque en estos días difíciles me ayudasteis a salir triunfante de la primera batalla de esta gran guerra.

Con vosotros en mi recuerdo y el apoyo de todos los míos, sé que saldremos ganadores, porque ¿quién no ha salido a hombros de peores plazas?

José Luis Valdivia Gómez

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