Honremos como se merece al gran ursaonés Antonio María García Blanco

Hace algún tiempo que leí Memoria de un siglo (XIX), autobiografía de Antonio María García Blanco y a través suya me adentré en el siglo más apasionante y convulso que tiene la historia de España, desde mi punto de vista, porque nada más y nada menos redactamos, ocho ó nueve Constituciones.

García Blanco, para mí es un conductor que me pasea por ese siglo, dado que realmente su obra, al no ser hombre de letras, poca utilidad le he encontrado. Pero es indudable que se trata de uno de los hijos de Osuna con mayor relieve que hemos tenido y que hasta el momento no ha recibido el reconocimiento que merece.
Digo esto, porque para mejor honra y conocimiento de su obra, se podía organizar unas jornadas en donde ponentes autorizados, acercaran al pueblo a un mayor conocimiento de este personaje.
Al mismo tiempo se puede pensar en trasladar sus restos a la Universidad ó Casa de la Cultura, en donde su recuerdo quede de forma permanente.
Reposa en el cementerio de Osuna, no digo en estado indigno pero tampoco digno, como su persona, vida y obra demanda.

Desde aquí invito a todo el pueblo de Osuna y especialmente a la fundación “GARCIA BLANCO” a promover el conocimiento de este sacerdote, hijo de Osuna, que nos deja a los 23 años para iniciar su vida pastoral en Valdelarco (Huelva) y, después de pasar gran parte de su vida en Madrid, regresa Osuna, convertido en la mayor autoridad en el conocimiento de la lengua hebrea.
Como no me gustan las apropiaciones indebidas y, menos en materia de ideas, diré que la alerta sobre este tema y la foto me llega de parte de amigos pespunteros, que de momento omito (no tengo su autorización) sus nombres. Pero sí aprovecho la ocasión para decirles que participen en este foro, porque todos ganaremos.

Albareda drei

–El Pespunte no se hace responsable de las opiniones vertidas por los lectores.–

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La Alameda y la Plaza de Santo Domingo

Miguel Arregui nos envía dos fotografías correspondientes a dos plazas de nuestro pueblo. Ambas imágenes son del año 1915.
En la primera de ellas, la Alameda (actual Plaza Mayor) se puede observar la Colegiata todavía con la antigua torre antes de su derrumbe y el casino aún sin remodelar la parte derecha.
En la segunda fotografía, correspondiente a la actual Plaza de Rodríguez Marín (conocida popularmente como la del «bacalao») se puede observa el gran movimiento de transeúntes en torno a la fuente, carros tirados por animales y un detalle interesante: la Iglesia de Santo Domingo que está blanqueada hasta la mitad con lo que en la época se intentaba acabar con las epidemias con la ayuda de la cal.
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Se tiñe de blanco el edificio de la O.C.A.

Como todos habremos visto en los últimos días, el conocido edificio de la O.C.A. situado al final de la calle Capitán y principios de la Avenida de la Constitución de nuestro pueblo, está siendo pintado y agradablemente se ha sustituido el inadecuado color que tenía por el propio de Osuna: el blanco.

El edificio, todo hay que decirlo, ha quedado muy elegante y en consonancia con el entorno y se agradece ver este edificio luciendo el blanco de nuestra villa.

Con este hecho además de contribuir a la homogeneización de la estética en nuestros edificios se da ejemplo a todos los ursaonenses, y es que en alguna que otra ocasión aprovechan una remodelación de su casa para pintar las fachadas de los colores más variopintos (rosa, amarillo, gris, azul…) algo que no está permitido en nuestro pueblo pero que muchas personas desconocen.

Esperemos que esto no sea un vaso de agua en un oasis y sigamos pudiendo publicar noticias como éstas que son las que siempre nos gusta dar.

Vaya desde El Pespunte nuestra felicitación y agradecimiento a quien corresponda por conseguir “blanquear” este edificio y dar ejemplo con ello.

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Presentado el libro "El Chato de Osuna"

Como homenaje a aquellos personajes que han quedado solapados detrás de las grandes figuras del cante y el baile del flamenco, se ha presentado en el paraninfo de la Escuela Universitaria de Osuna, este libro que lleva por título «El Chato de Osuna», dedicado al ursaonense José Díaz, uno de estos hombres de plata en el mundo del flamenco.

Acompañado en este merecido homenaje por la alcaldesa de Osuna, Rosario Andújar y por los autores del libro, Manuel Zamora y Juan Antonio Aguilar, presidente además de la Peña Flamenca «La Siguiriya» de Osuna, la vida artística de este hombre que, de una manera amena se refleja en «El Chato de Osuna», ha sido descrita por el escritor y periodista Antonio Ortega, de quien ha dicho que «en el mundo del flamenco hay personajes que han contribuido a hacer grande este arte aunque no hayan sido grandes figuras.»

Por su parte, la alcaldesa de Osuna ha manifestado que «es una noche especial para una persona al que el flamenco le debe mucho de su trabajo y de su arte, a pesar de que en la etapa en que le tocó vivir no pudo ser reconocido como artista al estar siempre a la sombra de otros que sí fueron artistas de renombre, por lo que es éste un homenaje merecido, a la vez que se consigue hacer público una historia, con unas experiencias, vivencias y anécdotas que para muchos, si no es por la edición de este libro, sería desconocida».

Sus autores, Manuel Zamora y Juan Antonio Aguilar, han señalado que era una idea perseguida durante muchos años, por cuanto que «tenía que quedar constancia en una obra de estas características las vivencias no de un personaje cualquiera, sino de «El Chato de Osuna», quien, en los años 60 consiguió ir haciéndose un hueco en el mundo del flamenco hasta formar parte de la compañía de Carmen Amaya, quien lo encumbró, recorriendo con ella los mejores escenarios del mundo y compartiendo cartel con los artistas flamencos de mayor renombre de la época.»

Es, como bien dicen sus autores, «un libro sencillo, de fácil lectura y plagado de instantáneas que reflejan cómo «El Chato» ha llevado el nombre de Osuna por todas partes del mundo, y donde además de contar las vivencias de este artista se pretende también distribuir, enseñar y que se conozca la cultura andaluza.»

El homenajeado, arropado por familiares y amigos, poco pudo decir. Emocionado por rememorar aquella época, sólo ha tenido palabras de agradecimiento y de reconocimiento para sus autores de quienes ha dicho que «no tenían que haberlo hecho porque él no se merecía que le dedicaran tantas horas de trabajo», como ha supuesto el libro.

La publicación de «El Chato de Osuna» ha sido financiado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a través de su Agencia para el Desarrollo del Flamenco, quienes aceptaron el proyecto desde que fue presentado en su día por sus autores.

Fuente: Gabinete de Prensa del Ayto. de Osuna

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Curiosa remodelación en la Casa de la Cultura ¿Nos quitan el ciprés del patio?

Desde hace unas semanas hasta hoy estamos viendo cómo poco a poco se está cambiando la preciosa fisonomía del patio de la Casa de la Cultura, antiguo patio de la clausura del Convento de los Jesuitas.
Se ha aprovechado el desmontaje del belén que se instaló allí para eliminar el magnífico césped del patio, se han quitado ya dos de los cuatro caminos de ladrillo rojo que se unían en el centro de este patio y que confluían en el ciprés situado en el centro.

Traemos a colación esta noticia que creemos que es de tremenda importancia el que todo el pueblo esté al tanto de lo que están haciendo en la Casa de la Cultura y que no dejemos pasar la oportunidad de dar nuestra opinión sobre esta circunstancia.

No lo hemos podido corroborar, porque las respuestas son un poco esquivas, pero nos han llegado muchos rumores y desde diferentes fuentes de que el Ayuntamiento de Osuna pretende cortar el ciprés del patio o, mejor dicho, eliminarlo de este lugar con el objetivo de colocar el pozo en el centro del patio. El césped ya está quitado y se pretende colocar allí un mosaico y además, con la eliminación de dicho árbol les facilita la instalación de una montera.

Como decimos todo ésto son rumores pero amigos ursaonenses, cuando el río suena…

Sólo queremos dejar claro que sería una gran barbaridad el quitar el ciprés de este lugar tan emblemático y que ya se ha convertido en una imagen peculiar de Osuna. Si esto fuera así, imaginaos: un patio cerrado, sin hierba, sin ciprés, con un solitario pozo en el centro y sin la posibilidad de disfrutar de la vista de la torre de la Compañía desde este precioso, hasta hoy, patio de la Casa de la Cultura.

Esperemos que sólo sean eso: rumores y que no tengamos que lamentarnos de la precipitada y callada decisión de esta remodelación que afecta a muchos ursaonenses como impacto visual al igual que los molinos de viento en nuestros parajes más preciosos que tenemos. No destruyamos el patio de la Casa de la Cultura.

Os dejamos aquí dos fotos para que recordéis como estaba antes este precioso patio.
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