Habitación con vistas

El pasado viernes 14 de diciembre hubo un apagón de una media hora. Me asomé al patio para disfrutar de un maravilloso y cada vez más inusual espectáculo: el cielo estrellado. Justo encima de mi cabeza, en la constelación de Perseo, estaba el cometa Holmes, sin cola, como una bola de algodón de azúcar. Un poco más hacia el este, Marte, el planeta rojo, probablemente el que más ha excitado la imaginación humana desde que Percival Lowell creyera haber identificado canales artificiales en su superficie. Siguiendo al suroeste, el gigante Orión, con la espectacular nebulosa M 42…
Somos capaces de pagar mucho más por disponer de una habitación de hotel que tenga vistas a unos pocos kilómetros de playa desnaturalizada, y estamos renunciando a la más grandiosa de las terrazas naturales: una hermosa panorámica de 180 grados y un alcance de 15.000 millones de años-luz (1 año luz = 92460.8001000.000 Km, por lo que estamos hablando de 141.1913000.0002000.0001000.000 Km., o sea, casi ciento cincuenta mil trillones). Y todo por un estúpido alarde derrochador que pretende convertir la noche en día, y que no se contenta con iluminar a los viandantes como si todos fueran leyendo el prospecto de una caja de medicinas, sino que disparan millones de watios hacia arriba, supongo que en previsión de que a algún piloto de líneas aéreas se le haya fundido la luz de la cabina.

La polución luminosa, junto con la acústica, se está convirtiendo en un serio problema. No se trata ya de que los niños de la ciudad sólo conozcan la luna por fotografías –que no deja de ser un empobrecimiento lamentable- sino que estamos interfiriendo en las rutas de las aves migratorias, alterando las costumbres de pájaros e insectos, dificultando los programas de los observatorios astronómicos, etc. etc. Y encima a base de malgastar una energía que no nos sobra precisamente.

Por eso pido a los responsables municipales que se conciencien, y aunque sé que el tema no se puede arreglar de la noche a la mañana, que vayan adaptando la iluminación de los nuevos barrios, al tiempo que mejorando la eficiencia de las antiguas instalaciones (¡iluminad el suelo, no el cielo!).

En esta época de actitudes simbólicas, lazos y demás, bien podíamos celebrar, y no lo digo de coña, el día –o mejor, la noche- del universo, o la velada de las estrellas, o como se la quiera llamar, apagando el alumbrado público por un par de horas y sugiriendo a los vecinos que hicieran lo propio, o al menos que cerrasen puertas y ventanas. Para darle un atractivo especial se podía hacer coincidir con la fecha del máximo de algunas estrellas fugaces, como las Perseidas, y pedir a alguna agrupación de astrónomos aficionados que montaran sus telescopios en la plaza mayor. Los centros escolares y el Ayuntamiento organizarían actividades como concursos, exposiciones, conferencias, que podrían extenderse una semana antes del “apagón”.
Señora alcaldesa: tiene la oportunidad de apuntarse un tanto ahora que las iniciativas ecológicas tienen buena rentabilidad política. Podemos ser pioneros en España, o quien sabe si en Europa o el mundo. Y piense además que los escasos costes que pudiera generar el evento quedarían compensados con la factura eléctrica.

Buenas, y oscuras, noches.

José-Ángel Sánchez Fajardo
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Entrevista a la directora del Colegio Santa Ángela

¿Quién es la directora del Colegio Santa Ángela? ¿Cómo se definiría como persona?

Mi nombre es Sor María Dolores Montero y nací en Palma del Río. Comencé mi vida religiosa en Madrid, luego pase a trabajar en Antequera y luego he tenido experiencias en Puerto Rico y en Santo Domingo. Llevo unos 35 años dedicados a la rama de la educación dentro de nuestra congregación, de los cuales los últimos tres han sido en Osuna. Mi vocación es ser Franciscana de los Sagrados Corazones, pero la educación es mi segunda vocación. Soy una persona seria y no demasiado extrovertida.

¿Cómo es su trabajo actualmente, es más difícil ahora que hace unos años?
Pues la verdad es que cada vez nos lo complican más. Ahora, por ejemplo las «pruebas de diagnóstico», nos restan mucho tiempo. Estas pruebas buscan comparar a los centros educativos de toda España, entonces nos evalúan y luego debemos corregir los resultados. Se centran en lingüística y matemáticas y buscan estudiar las competencias básicas. Realizar dichas tareas restan tiempo para poder atender a los alumnos, que es lo verdaderamente importante. Luego están los consejos escolares, los claustros, el plan de centro y el plan de convivencia. Son muchas tareas y ello conlleva mucho trabajo administrativo-burocrático.

Háblenos del Centro. Alumnos, distribución…
Este año tenemos a 336 alumnos. Sólo hay un grupo de cada clase. El número de alumnos por clase está un poquito alto, existen 30 alumnos por clase aproximadamente. Tenemos más alumnos que alumnas, algo normal desde el punto de vista estadístico. El tener sólo una unidad por curso, hace que el centro sea más pequeño, más familiar, conocemos a los padres mejor y ésto permite que seamos una gran familia. Contamos con unos 20 profesores, sólo cuatro hermanas de la congregación y el resto son profesores. Contamos con una crisis vocacional y eso ha provocado dicha necesidad. No obstante Osuna es un lugar privilegiado porque a nivel sacerdotal no hay grandes dificultades.

¿Cómo define la filosofía del Centro? ¿Qué diferencia este Centro de otros centros de fuera de la localidad en los que usted ha ejercido su labor?
Tanto los padres como los profesores conocen nuestro ideario. Es un centro católico y el fin es educar en la fe. Considero que somos un centro donde rige la disciplina y donde existe mucha calidad en la propia educación. Las bajas del profesorado se cubren automáticamente por otros compañeros. Los alumnos pertenecen todos a una clase media, donde todos los padres saben leer y escribir. El entorno social es muy importante e influye muchísimo. Este colegio es buscado por los padres, porque conocen sus características y por ello es muy demandado. La comunicación con los padres es plena, magnífica. Todo ello repercute en el centro y a la vez en la comunidad, en Osuna. El grado de participación está en torno al 75 ó 80%.

¿Cuáles son las principales necesidades del centro?
La principal sería más espacio, algo muy complicado de solucionar porque no tenemos más espacio en potencia para este fin. En días de lluvia debemos quedarnos en clase y sólo hay espacio en el gimnasio para los más pequeños. Hasta el momento también lo era la existencia de una página web, pero ya se va a abrir una página web del A.M.P.A del colegio. Además cada año, la congregación y el colegio nos proponemos un objetivo anual que debemos aplicar en todas las etapas, niveles, materias y campos. El objetivo de este año es conducir al alumno al descubrimiento de su libertad interior como arma segura para no ser manipulado ni vencido. En base a este principio, existen unas líneas de actuación que pretendemos seguir.
Tenemos muchas otras necesidades, como mejorar el aula de informática, mejorar la biblioteca del centro, pero todo ello entendemos que son necesidades menores que con trabajo y amor conseguimos superarlas.

¿Cuáles son los proyectos que se realizan en el centro?
Estamos dentro del proyecto Espacio de Paz. Este año es obligatorio el Plan de Convivencia. Nosotros no estamos ahora mismo volcados en proyectos como, por ejemplo, el bilingüismo, sobre todo porque carecemos de espacio y de tantos recursos como los centros públicos. Somos un centro concertado y tenemos limitaciones en cuanto a los recursos disponibles, pero lo esencial es la calidad de la educación y esa es nuestra prioridad. Así el día 5 de noviembre fuimos premiados por la F.E.C.A.P.A por la buena calidad de nuestra labor, siendo recibido este reconocimiento en los Reales Alcázares de Sevilla por la Madre General en nombre de toda la congregación. Fue un premio a la educación, los valores y al propio maestro.

¿Cuáles son los objetivos de cara al futuro? ¿Cómo le gustaría ver el centro dentro de unos años?
Para nosotros sería un regalo que las familias que al menos forman parte del colegio sigan siendo familias, que sean familias con valores, que sepan decir no a sus hijos por su bien, que sepan exigir a los hijos sus responsabilidades, que entre la familia y el colegio hagamos hombres capaces de afrontar las dificultades de la vida, hombres que ayuden a hacer del mundo un lugar cada vez mejor. Esa sería nuestra ilusión, crear un mundo que vaya a más no a menos.

¿Qué mensaje enviaría a los padres?
La verdad es que los padres de este centro suelen participar mucho, por ello somos privilegiados. Esta muy claro que es vital el apoyo de los padres, algo que culturalmente no está del todo aceptado. El ideal es que los padres guíen a los hijos y no los defiendan pase lo que pase. Nosotros entregamos el plan de centro a los padres y sólo les pediría que nos sigan ayudando a educar a sus hijos, en base a su propia libertad personal.

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¡Feliz Navidad!

El Pespunte les desea una Feliz Nochebuena mostrando una pequeña presentación en la que se pueden ver algunos balcones decorados para estas fiestas. La mayoría ya los habrán visto, pero muchos son los lectores de Osuna que no se encuentran cerca de nuestras calles en estas fiestas e, incluso, en todo el año.

A todos, Feliz Navidad.

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Navidad en una botella

Una casa donde los niños se multiplicaban de debajo de las piedras significaba que ni la madre tiene tiempo ni la noche tabique, “¡Miqui!, deja de sacarle brillo al suelo qué no le salen piojos,” solía decir mi madre cuando reclamaba apresuradamente mi presencia, siendo aquel día navideño una de esas veces. Todo se le amontonaba. Para colmo, la hermana de mi padre, que no veía tres en un burro, Pilar, llegaba ese día de Navidad con el marido, porque estaban desde Melilla de viaje de novios y no tuvo otra ocurrencia que visitar a toda la familia, de paso seríamos presentado a su marido (mi tío) que por el talante de las fotos, a mi me parecía más un alambre qué una guiíta; comparación que viene por eso que le escribió mi padre a mi madre cuando estaba en La Zona haciendo el Servicio Militar: no te preocupes por mí, aquí estoy bien. Se come; cosa que fuera escasea, y al llegar la noche me acuesto en un alambre y me tapo con una guita. Letras que la crédula de mi madre se creyó a pies juntillas y no paró de llorar hasta que en la feria le dieron permiso y lo vio entrar por la puerta. Y es que la imaginación es tan astuta, que a veces guarda los mensajes como recuerdos en una botella.

Pero mis tíos, los que venían de viaje de novios, los esperaba mi madre para almorzar y sólo faltaban dos horas, lo que significaba “hacer una comida especial” no para ellos exclusivamente, sino para doce comensales si no quería atenerse a las alborotadas imprudencias propias de ocho niños que oscilaban entre los tres y los catorce años.

Mi tía Pilar llegó antes de lo previsto con sus inmensas gafas, y mientras los hombres abrían boca entre el mosto y el tomate con ajos picaditos, ella, como atraída por el olor del caldo de gallina, se acercó a la cocina donde mi madre y yo terminábamos los preparativos. Por aquel entonces ni todas las casas de Osuna tenían fregaderos ni el agua llegaba a todas las casas, por lo que en la mía se fregaban los platos en dos lebrillos de barro con el agua que previamente habíamos volcado del cántaro o sacado de la tinaja. A mi madre le gustaba tener algún remanente por lo que pudiera pasar, siendo a primera hora de la mañana, cuando todos dormíamos, el momento idóneo para traer varias cargas de agua en uno de esos carritos de dos cántaros.

Pues bien, como decía, mi tía estaba en la cocina con nosotras. Mi madre hacía una abundante ensalada y yo, a medida que secaba los cubiertos, salía y los colocaba en la mesa, pero una de las veces al volver a la cocina, sorprendí a mi tía con la nariz casi dentro del lebrillo metiendo y sacando la cuchara en el agua de enjuagar la vajilla al tiempo que decía sorbiéndola con entusiasmo:

“Sobrina, ¡pues no está tan bueno este caldo! ¡Y mira que olía bien desde fuera! Pero no… ahora que lo huelo de cerca… sabes tú que no. No ha salido ni mijita de gustoso”

Inma Valdivia© de su libro “El cuerno del Unicornio”

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En Osuna se cambió el plástico por la tela

Bajo el lema «Plástico por tela» el pasado sábado la Asociación ecopacifista Alcaravanes, junto con la colaboración del Ayuntamiento de Osuna puso en marcha una iniciativa muy saludable para el medio ambiente como fue el cambiar las bolsas de plástico que todos usamos masivamente al ir de compras por bolsas de tela para evitar, en la medida de lo posible, seguir causando un fuerte impacto medioambiental con el uso indiscriminado de bolsas de plástico.
Esta iniciativa se desarrolló en los hipermercados Eroski, Mercadona, Día y Lidl donde más de una docena de voluntarios se encargaron de repartir bolsas de tela a todas aquellas personas que entraban en los hipermercados, a la vez que les informaban del porqué de esa iniciativa y de la necesidad de evitar el gran uso de las bolsas de plástico.
En total se repartieron más de 500 bolsas de tela, hecho que desde la propia asociación no dudan en valorar como «bastante positivo, ya que no fue sólo el hecho de regalar bolsas de tela, sino el contacto que se tuvo con la gente pudiendo comprobar que poco a poco nos vamos concienciando de los problemas medioambientales que generamos entre todos». «También hubo momentos para el recuerdo, pues las personas más mayores hicieron memoria recordando el uso en tiempos pasados de la tradicional talega del pan algo que deberíamos recuperar».
En definitiva, una iniciativa original a la vez que muy necesaria para la concienciación de los ursaonenses en aspectos tan importantes como son los problemas medioambientales.

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Fotografías de la desaparecida fábrica de Capachos y Pleitas

Nuestro lector Miguel Arregui nos envía varias fotografías que quiere compartir con todos los ursaonenses. En estas imágenes, dice, aparece la Fábrica de Capachos y Pleitas las cuales salvaron a Osuna de una hambruna terrible. Se veían a muchas mujeres en sus puertas haciendo las tiras que despues se convertían en capachos para los molinos de aciete; también recuerdo -continúa Miguel- en la Carrera Caballo (Asistente Arjona) que había junto a nuestro negocio un hombre mayor que su especialidad eran los cerones para las bestias. Estamos hablando del año 1947 a pasados los cincuenta.
Esta fotografia la hice el año 2002 poco antes de derribarla, estaba en el rincon de la derecha de la Iglesia de Consolación y hay un detalle que han olvidado al hacer la obra y es que no han vuelto a colocar los azulejos de la fachada del edificio como debería haberse hecho.

Datos y fotografías:
Miguel Arregui
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