50 años han pasado

En 1969 se creó un nuevo colegio en Osuna y este 2019 se conmemora su 50 aniversario. Se lo denominó CEIP Francisco Rodríguez Marín.
No conozco el colegio, pero me complace pensar que es el compendio y herencia de otros varios dispersos por Osuna, en especial de aquella Escuela Graduada de Niños de la calle Hornillo que fue principio de mi saber, primero, y de mi docencia años después. Y también de la Graduada de Niñas de la calle Sevilla.

En ellas ejercían maestros conocidos y apreciados como D. Manuel Bernal Sánchez, D. Carlos Villalba, D. Servando, D. Manuel Puro, D. Manuel Fernández, Dña. Bernarda Calero, Dña. Aurora y Dña. Carmen Martín, entre otros.

Los Valencianos

No fue prolongada mi estancia profesional, pues un concurso me alejó el siguiente curso. Pasado los años supe que el CEIP concentró la población escolar que hasta entonces anduvo desperdigada, así como a los maestros en su función. Éstos han debido ser muchos y a mí me emocionó conocer que entre ellos hubo seis entrañables amigos míos: Manuel Bernal Guerra, los hermanos Joaquín, Pepe y Cecilia Villalba Rodríguez, Curro Jiménez Tusset y Carlos González. Seis buenas personas de las que referencias testimoniales acreditan su indiscutible profesionalidad.

Aunque no las conocí, cito a Lorenza Alcalá y María Luisa Fernández, quienes me consta ejercieron en ese centro.

(Las pequeñas historias también merecen ser contadas aunque sea brevemente y cuento que, siendo niño, enfermé gravemente y el médico, D. Francisco Alcalá, comprometió toda su ciencia para sanarme. Conseguido su propósito nos invitó a contemplar la cabalgata de los Reyes Magos desde el balcón de su casa, por cuyas estancias correteaba una niña muy pequeña. No he vuelto a verla, pero últimamente he sabido que su nombre era Loren y que años más tarde contrajo matrimonio con mi amigo Joaquín)

Desgraciadamente Átropos cortó demasiado pronto los hilos de la vida de algunos de estos amigos, robando savia a un tiempo que aún no había completado su sazón, y privándolos de conocer y sentir la emotividad de estas celebraciones que conmemoran la trayectoria docente que ellos, junto a otros compañeros, coadyuvaron a trazar, y que son sin duda faro-guía en la vida de quienes recibieron sus enseñanzas.

Aunque abandoné mi pueblo hace una eternidad, no olvido que en él tuve, y todavía conservo, familia, eché raíces profundas y establecí fuertes relaciones. En consecuencia, con las alas de la imaginación, desde la lejanía levanto el vuelo, aterrizo en Osuna y me cuelo entre el gentío para celebrar con mis paisanos ursaonenses los actos conmemorativos del cincuentenario del colegio y los logros en la formación de tantas generaciones, obra, qué duda cabe, de una eficiente acción docente.

Felicitaciones, pues, al CEIP, a su director, maestros y alumnos del pasado y del presente y al equipo organizador de estos eventos.

Antonio Palop Serrano.

El Pespunte no se hace responsable de las opiniones vertidas por los colaboradores o lectores en este medio para el que una de sus funciones es garantizar la libertad de expresión de todos los ursaonenses, algo que redunda positivamente en la mejora y desarrollo de nuestro pueblo.

Comentarios

AUTOR