Regaliz de sandía

La vida son mucho más que dos días, el problema es que con las ansias queremos acortarla para decir que es menos. Es un mal intento para vivirla con intensidad, o lo que es peor; con prisas. Una estrategia mental que propugna que al tener todo un final, y al estar este final cerca, hay que disfrutarlo aún más. Tratamos de valorar las cosas que pasan por delante de nuestra cara, los trenes en los que nos ofrecen subirnos, las estrellas fugaces, la vida cuando se pasea a otros ritmos. Para esas cosas todos sabemos que solo hay un chance, o sí o no, o subes o te quedas, o lo vives o lo sueñas. Somos el saque directo que solo unos pocos saben restar, somos la bola que toca en la red y se debate entre pasar o quedarse en nuestro campo, somos el juez apoltronado en la silla llevando la puntuación. Todo a la vez.

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