Los efectos del cambio de la peseta al euro en la economía española

Aunque parece que fue ayer mismo, lo cierto es que llevamos aproximadamente 20 años utilizando el euro en nuestras transacciones. En lo que respecta a la peseta, la moneda empleada por los españoles antes de la llegada del euro, el fin de su vida útil ha llegado, limitándose a tener valor únicamente como objeto de coleccionista.

Fue el pasado 30 de junio cuando los españoles tuvieron su última oportunidad para cambiar en el Banco de España sus pesetas por euros, liquidando así prácticamente todo el dinero en pesetas que quedaba en circulación. A continuación vamos a hacer una pequeña revisión de su impacto en nuestra economía, así como de los beneficios que acarreó la llegada del euro a España.

El papel de la peseta y del euro en la economía española

La peseta vió su origen en 1868 durante el Gobierno del general Francisco Serrano, dando lugar a una emisión masiva de esta moneda durante el reinado de Alfonso XII y de su hijo. En ellas se podían contemplar imágenes de efigies como el pelón, la peseta de bucles, la de tupé o la de cadete. Durante la Segunda República, los españoles vieron la llegada de las pesetas de plata y de cuproníquel dorado, en las que se podía ver un retrato femenino de abundante melena conocida coloquialmente como “la rubia”.

En la Guerra Civil, sin embargo, la calidad de las pesetas bajó drásticamente con la llegada de monedas de latón y de cartón, así como de los billetes de una peseta, volviendo a utilizar más metales durante el régimen franquista.

Las últimas monedas de cobre se emitieron en 1980 en conmemoración del Mundial de fútbol. Durante el período entre 1975 y 2001 aparecieron en las monedas de peseta el rostro del rey Juan Carlos I, dando lugar finalmente a la llegada del euro en enero de 2002.

Evolución de la economía española tras la llegada del euro

España ha sido uno de los países de la Unión Europea que mejor han sabido aprovechar las ventajas del euro. Desde su llegada a nuestro país, uno de los aspectos de nuestro sistema económico que más beneficiado se ha visto ha sido el PIB español, que consiguió una cifra de subida acumulada del 39.78%. Curiosamente, los países que menor crecimiento experimentaron tras la acuñación del euro fueron Alemania, Portugal e Italia, con crecimientos acumulados del 26,57%, 12,37% y del 6,21% respectivamente.

Además de estas mejoras en los datos de Producto Interior Bruto, España pudo disfrutar de un sinfín de beneficios adicionales, tales como la expansión del comercio, el descenso en los precios y los costes transacción, mejora de los flujos de trabajo y un alto grado de convergencia en los intereses de los países para permitir su financiación.

Otra de las ventajas que acarreó la llegada de esta moneda fue la estimulación del mercado de  forex, que actualmente es uno de los más activos del mundo y que mantiene al euro como una de las monedas más relevantes e importantes de todo el mundo.

El impacto de la crisis financiera mundial, sin embargo, causó un aumento de los diferenciales de intereses a largo plazo. Sumado a esto también se dio lugar una mayor disparidad entre los países que conformaban la Unión Europea, así como un aumento en los costes laborales unitarios de un 17%, causando así un aumento general en los precios.

A pesar de todo, España consiguió reducir su inflación hasta tal punto que, en septiembre de 2013, el diferencial de inflación frente a la Eurozona pasó a ser negativo, dejando a los españoles con un IPC que ha conseguido recuperarse, manteniéndose superior al del resto de la Unión Europea. Durante esta crisis financiera, el papel de la UE en el mantenimiento de la economía española resultó fundamental, gracias a su contribución en forma de rescates económicos que permitieron mantener España a flote.

La despedida de la peseta para acoger al euro

Tal y como ya mencionamos, el 30 de junio fue el último día en el que los españoles tuvieron la oportunidad de cambiar sus pesetas a euros a través de las sucursales del Banco de España (recordamos que 1 euro equivaldría a 166.383 pesetas), admitiendo éstos billetes emitidos desde 1936 así como todas las monedas que estaban en circulación, incluyendo entre ellas las monedas de 2.000 pesetas, las de colección, las conmemorativas y especiales.

Con el fin de agilizar el proceso de canje y evitar problemas de cola, el Banco diseñó un sistema para entregar rápidamente el dinero a cada una de las cuentas corrientes que correspondan.

La despedida por parte de los españoles de la peseta, aunque algo dura debido a su presencia en numerosas etapas históricas de España, fue necesaria para la implementación del euro y formar parte de la Unión Europea, lo que dio lugar a los beneficios que la economía española necesitaba para asegurar su progreso.

Esperamos que el futuro de nuestro sistema económico siga progresando, y que más allá del valor nostálgico que puedan tener, no lleguemos a desear la vuelta de las pesetas.

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