Nunca lo intentes

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La gente que no sabe a dónde va vive dispersa. La gente que sabe lo que de verdad quiere vive enfocada en una meta. Hay un indicador del escaso progreso personal: la falta de urgencia en la toma de decisiones. Sin determinación, siempre tendrás una excusa atractiva para aplazar tus actos. Por eso decía Teresa de Jesús que es muy importante poseer una “muy determinada determinación” de no parar hasta conseguirlo.

Así es, cuando uno ha encontrado en la vida esa meta que le apasiona debe determinarse. Determinarse significa tomar una decisión, y las decisiones implican un descarte. Pero ese descarte no es una renuncia. Elegir no implica renunciar, elegir es preferir lo que te apasiona. Todo aquello que descartas no vale nada al lado de tu verdadera pasión.

Cuando te determinas hacia una meta no debes esperar a que las cosas sucedan por sí mismas, sino que debes resolver que suceda como tú quieres. Debes decir “esto va a ser así”, y trabajar cada día para hacerlo real, sin excusas. Todo cambio comienza hoy, cuando aceptamos que los resultados obedecen a las acciones que estamos llevando a cabo, y no a las circunstancias externas que no controlamos. Esto nos hace pasar de afirmar “no tengo opciones” a decir “abriré caminos”.

 

 

Pero cuidado, porque hemos dicho que determinarse implica quemar los barcos y hacer imposible la retirada. Cuando tú abres un negocio y el cliente ve que todo está puesto de manera provisional, ese cliente está oliendo tu indecisión… ningún cliente quiere un profesional que duda de sus propias posibilidades. Tú estás mandado un mensaje muy claro: no confío en mis posibilidades. Pero el mensaje que tienes que enviar es otro: voy a por todas. Recuerda estas palabras de Rudyard Kipling: “Si no logras lo que deseas es señal de que no lo deseas en serio o que has tratado de regatear el precio”.

Ahora bien, si vas a por todas, ten cuidado. Una persona con determinación se sale del nivel establecido por la media. A menudo, esto la hace insoportable, extravagante, exigente o incomprendida. Da igual que sea el fundador de Apple o un profesor de primaria innovador. La media insulta y ridiculiza a los que están por debajo de la media, pero también insulta y ridiculiza, es más, teme y recela de los que están por encima del set point.

Por eso tirarán de ti hacia abajo. Intentarán descorazonarte y te dirán que no puedes. Créelos y perderás tus sueños. Protégete del veneno de la mediocridad porque, si pierdes tu sueño, la sociedad perderá un gran valor: ninguna limitación se puede resolver desde su mismo nivel, sino desde estándares superiores en creatividad y en excelencia.

Como puedes ver, nadie te lo va a regalar, así que no te queda otra que cumplir aquel consejo del Maestro Joda al joven Skywalker: “Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”.

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